Las prendas de vestir, allá por los años 1930-1940, eran muy diferentes a las de hoy. Pueden ser los mismos nombres, pero la hechura y el estilo son diferentes.
La ropa de vestir de hombres y mujeres tenían un acabado distinto y hasta la ropa de los niños también tenía su estilo propio.
Las mujeres, en su mayoría, vestían de largo. El vestido o la falda eran hasta media pierna o más abajo casi al tobillo. Las mangas de la blusa de las mujeres y la camisa de los hombres era hasta la canilla del brazo.
Hablemos un poco del delantal, la prenda que hoy se llama mandil.
El delantal de la mujer se sostenía del cuello y era de largo como el vestido. Casi se podía decir que era un vestido arriba del otro. Esta prenda se anudaba a la cintura. Su acabado era hermosísimo a base de bordados de colores figurando flores o grecas.
Algunas veces los tirantes con que se sostenía el mandil o delantal alrededor del cuello eran de olanes, lo que le daba mucho realce.
Esta prenda de vestir era para todos los gustos y para todas las categorías sociales, pobres o ricos, porque lo usaban todas las mujeres y lo mismo la lucían dentro como fuera de su casa.
Era el delantal una prenda que vestían las mujeres desde que se levantaban hasta que se acostaban.
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