Hace exactamente un mes, en este mismo espacio, el tema del día fue lo que cuatro semanas después montó el PAN como un acto oficial en el que participaron todos sus cuadros instalados en el Gobierno del estado y los Ayuntamientos encabezados por militantes blanquiazules.
No está por demás recordar los hechos que dieron pie al análisis hecho el Sábado 24 de Febrero de 2007 en esta columna, porque, lejos de haber perdido vigencia, fortalecieron su actualidad y ratificaron lo aquí sostenido.
Es más, acontecimientos nuevos enriquecieron el panorama como para sostener que el mentado código de ética es un mero papel escrito que, en la práctica, es atendido como las llamadas a misa.
Ahí está el asunto del aumento de sueldos a destiempo, fuera de toda proporción y, a todas luces, con miras única y exclusivamente de beneficio personal, en el Ayuntamiento de Zapopan.

Habiendo tantos problemas, necesidades y temas de interés público, el presidente municipal Juan Sánchez Aldana y socios antepusieron su afán de lucro al proponer aumentarse el sueldo por encima de toda lógica y justificación.
Los regidores encabezados por el presidente municipal ganan ya 85 mil 157 pesos mensuales y su propuesta es de incrementarse en 33 por ciento, sí ¡33%! Para llegar a 113 mil 335 pesos mensuales, una subida de golpe y porrazo de 28 mil 178 pesos cada mes.
Para disfrazar su ambición, dispusieron un 8 por ciento de aumento para el personal sindicalizado y un 9 por ciento para el resto de empleados que son de confianza.
Los aumentos de los gobernantes zapopanos contrastan con los aumentos que en revisiones de contrato colectivo de trabajo y en negociaciones en general de trabajadores y empresarios del país, que promedian un cuatro por ciento.
Este desmán se registra cuando las administraciones municipales no han cumplido ni siquiera cuatro meses y Juan Sánchez Aldana y socios no han demostrado resultado alguno.
¿Cómo justifican su actitud? ¡Ah! Dicen, en el caso de los regidores, que sus colegas de Guadalajara ganan más que éllos y eso no es justo. En ese caso, ¿por qué no se ajustaron el sueldo a la baja para igualarse con regidores de ciudades similares como Querétaro y Monterrey que ganan la mitad?
Y por aquello de que la complicidad es el lazo de unión más sólido, metieron en el ajo a los más de seis mil empleados del Ayuntamiento de Zapopan.
Esta mentalidad demuestra que los políticos sólo piensan en sí mismos.
¿Por qué no convocaron a una consulta pública para que los contribuyentes opinaran sobre el caso? Se supone que la ciudadanía es la patrona y los gobernantes son los empleados, ¿por qué, entonces, deciden unilateralmente, en lugar de preguntarle al dueño de la casa?
Más claro, ni la luz del sol, actitudes como la de Juan Sánchez Aldana y socios demuestran que el publicitado código de ética del PAN sirve para lo mismo que el papel de desperdicio.
El acto celebrado en la galería de arte y cultura y al que asistieron cientos de panistas de todo Jalisco evidentemente fue un espectáculo mediático, es decir, para las galerías, porque la terca realidad demuestra que la ética es una enfermedad que en Tonalá hace muchos años provocaba el crecimiento demedido de la panza.
Sigue teniendo vigencia lo que aquí dijimos hace un mes:
El PAN, su código de ética,
teoría y práctica
El documento no puede ser más oportuno. Ahora cuando las administraciones municipales han comenzado a trabajar y cuando el gobernador electo de Jalisco, Emilio González Márquez, ha dado a conocer los nombres de quienes integran su equipo de trabajo, el "Código de ética de los servidores públicos del Partido Acción Nacional" viene como anillo al dedo.
Y no se crea que se trata de una versión nueva. No. Fue difundida ampliamente hace ya cinco años, a propósito de casos de reparto de favores que escandalizaron a la opinión pública. Con su código de ética, el PAN, en teoría, pretende diferenciarse de otros partidos en su manera de ejercer el gobierno.
El apartado "Desinterés e imparcialidad" es un poema y, entre otros postulados contiene los siguientes:
11. Actuaré procurando el Bien Común, sin buscar intereses particulares ni beneficios personales, para familiares y amistades. Esto implica no involucrarme en situaciones o actividades que signifiquen un conflicto de intereses, personales o familiares, en mi labor como servidor público.
12. Me conduciré en el desempeño de la responsabilidad pública con imparcialidad, respetando el derecho de todas las personas y rechazando cualquier procedimiento que privilegie ventajas personales o de grupo.
13. Me abstendré de utilizar información en beneficio propio, de terceros o para fines distintos a los que son inherentes a mi responsabilidad pública.
14. No aceptaré, ofreceré ni otorgaré, directa o indirectamente, dinero, dádivas, favores o ventajas a cambio de la realización u omisión de cualquier acto en el ejercicio de las funciones públicas. No realizaré labores de gestoría remuneradas ante instancias del propio ámbito de responsabilidad o de otros niveles de gobierno.
15. Privilegiaré el diálogo y la concertación en la resolución de conflictos. El uso legítimo de la fuerza se limitará al mínimo indispensable y una vez agotados todos los recursos de negociación.
16. Aplicaré, transparente y responsablemente, los recursos públicos, evitando cualquier discrecionalidad o desvío en la disposición de los mismos. Los recursos públicos en ningún caso se utilizarán para campañas electorales.
17. Percibiré por mi trabajo sólo la remuneración justa y equitativa que sea acorde a mi función, responsabilidades y a las circunstancias de mi comunidad.
18. Nunca incluiré en la nómina a personas que no laboren en la dependencia a mi cargo y no asignaré remuneraciones fuera de la nómina o presupuestos aprobados legalmente.
19. Contrataré para los cargos públicos de mi dependencia, sólo a quienes reúnan el perfil para desempeñarlos con ética, con la aptitud y la actitud necesarias.
20. No intervendré en la designación o contratación, de mi cónyuge o parientes hasta el cuarto grado, para que presten sus servicios remunerados en las oficinas públicas a mi cargo.
21. Utilizaré las oficinas y locales gubernamentales para los fines que le sean propios.
22. Cuidaré el pago riguroso y puntual de los impuestos y obligaciones financieras que personalmente y a mi dependencia correspondan.
Los anteriores son algunos de los 34 puntos que contiene el "Código de ética de los servidores públicos del PAN".
Los hechos
El gobernador electo Emilio González Márquez nombra como secretario del Trabajo y Previsión Social a un ingeniero industrial, Ernesto Espinoza Guarro, su sucesor interino al frente de la presidencia municipal de Guadalajara. El propio interesado confiesa que del tema va a comenzar a enterarse. El más elemental sentido común recomienda que en materia de relaciones entre empresarios y trabajadores y dada la naturaleza delicada y especializada del derecho laboral, al frente de la importante dependencia debería estar un profesional del derecho. En la tierra de Mariano Otero, Ignacio Luis Vallarta, Mariano Azuela, Alberto Orozco y tantos jurisconsultos que han dado prestigio a Jalisco en la materia, el gobernador González Márquez no encontró un abogado medianamente enterado del derecho laboral para encargarle la Secretaría del Trabajo, sino a un correligionario y amigo de profesión ingeniero. ¡Qué acierto!
El mismo gobernador electo, cuando de anunciar su futuro equipo de trabajo se trataba, ofrecía otorgar el 50% de los cargos de su gabinete a mujeres, no por el sólo hecho de serlo, sino porque en Jalisco abundan las profesionales reconocidas por su preparación. Ha habido y hay ministras y magistradas del ramo judicial, catedráticas e investigadoras, empresarias, trabajadoras sociales, en fin, mujeres destacadas en su campo de acción. Sin embargo, el señor González Márquez faltó a su palabra y nombró sólo a dos mujeres en su gabinete.
En la mayoría de los demás nombramientos también imperó la relación personal y el compromiso político, eso sí, dentro del partido al que pertenece en este momento de su vida, porque antes militó en otro diferente.
Hay que insistir, no es para asustarse, la política es así. Los anuncios en el sentido de que los responsables del Poder Ejecutivo, sea municipal, estatal o federal escogerán a los mejores, a los más idóneos, a los más preparados, es pura teoría. La realidad monda y lironda ha demostrado, demuestra y demostrará que la selección favorece a los más adecuados para pagar favores, hacer alianzas, sellar amistades y hasta para garantizar complicidades.
Cada uno de los secretarios del gabinete y los funcionarios del resto del equipo cubren perfectamente el requisito de mantener relaciones amistosas o políticas cercanas con Emilio González Márquez. El hecho no es para rasgarse las vestiduras ni para cubrirse la cabeza de ceniza, lo importante serán los resultados.
Casos como el de César Coll Carabias, por ejemplo, quien al frente de la CEAS será el responsable de supervisar la aplicación de presupuestos de miles de millones de pesos en obras de agua potable y alcantarillado, es el mismo que cuando estaba en espera de tomar posesión de presidente municipal de Guadalajara, su antecesor, Alberto Mora López, asignó un presupuesto para gastos de la ceremonia y de la transición propiamente dicha. Coll se repartió entre él y sus colaboradores el dinero y cuando se le pidió explicar el motivo, con claridad que rayaba en cinismo respondió, palabras más, palabras menos, pero en esencia: "Gastamos mucho dinero en la campaña y durante ese tiempo no recibimos sueldo de ninguna parte, ¿de qué quieren que vivamos mientras comenzamos a cobrar en el Ayuntamiento?"
Con ese tipo de criterios será manejado el presupuesto de la CEAS.
Por eso, no andan muy errados quienes consideran que algunas personas en cargos públicos se comportan como los perros cuando los ponen a cuidar la longaniza.
En consecuencia, las decisiones de Emilio González no son como para quedarse helado de la sorpresa, ya que cuando andaba en busca del cargo de presidente municipal prometió y ofreció hacerlo hasta con firma ante un notario público que duraría los tres años de su periodo gubernamental al frente del Ayuntamiento de Guadalajara y los hechos demostraron que más pronto cae un hablador que un cojo.
Otros hechos de llamar la atención sobre el comportamiento de quien gobernará a Jalisco durante los próximos seis años son los siguientes:
Ofreció como presidente municipal ejecutar dos obras, las más importantes de su gobierno, como son los pasos a desnivel en el cruce de López Mateos y Lázaro Cárdenas y la Calzada Independencia y el Periférico Norte. Ninguna de las dos terminó como presidente municipal. Para colmo, la vialidad de Lázaro Cárdenas no fue ejecutada en el cruce con López Mateos, que es donde se necesita por el intensísimo tráfico de vehículos y peatones, sino cuadras al oriente, donde, la verdad, no era indispensable, porque ya había puente en el cruce con Mariano Otero.
Por si el incumplimiento de sus promesas fuere poco, en las dos obras el gasto se disparó muy por encima de lo presupuestado.
Los anteriores son hechos que obligan a la sociedad a estar pendiente de la administración de Emilio González Márquez para que cumpla lo que ofrece, porque, hasta ahora, sus antecedentes no lo avalan."

arana1@prodigy.net.mx
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