Este escrito lo empiezo así, porque estoy muy agradecido con Dios nuestro señor por haberme permitido nacer en este pueblo cerca de la ciudad de Guadalajara.
En este pueblo de Tonalá hay y sigue habiendo materiales de primerísima calidad para trabajar la alfarería.
Dios nos dio licencia también de haber aprendido de las tribus que por aquí pasaron el arte de la alfarería. Después, haber nacido cerca del río Santiago o Chiconahuapan, como se llamó originalmente; también cerca del lago de Chapala y de importantes vasos de agua como la presa de Las Rusias, la del Ocotillo y la de Osorio.
Por todas esas bondades que Dios nos concedió y por fijarse en lo que podrían ser nuestras necesidades, no tengo que darle sino las gracias.
Con los buenos barros que en Tonalá hay, los indígenas trabajaban la alfarería; en montes y barrancas cazaron venados, guajolotes, conejos, liebres, armadillos, ardillas, tlacoaches, codornices y numerosos animales silvestres que las mujeres cocinaban y hacían acompañar con un buen molcajete de chile macho, sin jitomate, un jarro de atole blanco sin dulce y tortillas calientitas hechas a mano.
En Tonalá, por muchos años, se sembró maíz, frijol, cacahuate, calabazas y flores.
Sobre los usos y costumbres de los tonaltecas se han contado y escrito cosas interesantes, por lo que yo me adjudico el derecho de escribir lo que pueda o algo de lo que me acuerde sobre los árboles que nos brindan su sombra y nos ofrecen sus frutos sin nada a cambio.
Para entrar en el tema, principiaré por algunos frutos de época como guajes que en Zacatecas, Nayarit y Michoacán llaman guachis.
El fruto se llama como el árbol. Es una vaina como de quince o veinte centímetros de largo. Los hay de cáscara roja, verde o blanca. Sus semillas son redondeadas, verdes y comestibles. Los médicos naturistas recomiendan comer guajes para combatir dolores de la vesícula biliar. Los indígenas comían guajes con frijoles de la olla, tacos de guajes con chile y guajes con huevo.
Los guajes se cosechan durante los meses de Marzo, Abril y Mayo.
Otra fruta silvestre son los guamúchiles o las guámaras. El tiempo de cosecha son los meses de Abril, Mayo y Junio.
Hay guamúchiles blancos y rojos, unos muy dulces y otros que llamamos "hogones".
Algunas personas no comen guajes ni guamúchiles porque producen mal olor y gases estomacales.
Yo digo que ya quisieran todos estar tan sanos como los que comen guajes, guamúchiles, zapotes y frutas silvestres como acostumbran los pobres.
En Tonalá ha habido otros árboles frutales silvestres como los zapotes blancos, unos de pulpa blanca y otros de pulpa amarilla. Los zapotes pueden cortarse en sazón, maduros o verdes para ponerlos a madurar envueltos en papel periódico enterrados o entre la ropa. Se puede tatemar el zapote en seco en olla de barro.
Hay zapote de pulpa negra.
El árbol de zapote pertenece a la familia de las zapotáceas y su pulpa contiene opio, por lo que quien lo come duerme tranquilo. Cuando una persona sufre insomnio, basta con que coloque bajo su almohada unas hojas de zapote para que duerma como lirón.
Otras frutas conocidas en Tonalá como el agüilote se daban en árboles ubicados en la loma de Los González en lo que es hoy Loma Dorada y la Unidad Deportiva Revolución Mexicana. Hoy abundan en el cerro de La Punta, por el lado de Puente Grande.
El agüilote es un árbol de follaje verde, de flor chiquita de color morado y su fruto maduro es de color negro. Se cosecha en los meses de Septiembre, Octubre y Noviembre.
El tempizque es un árbol que en Tonalá abundaba en el potrero de don Chicho Casillas, contiguo al ojo de agua conocido como La Alberca. Su follaje es verde oscuro y su tallo tiene grandes y filosas espinas. Este árbol se da por ahora en la región de Tuxpan, en el sur de Jalisco, y es parecido al fruto del injerto, parásito del mezquite y el huizache, y se cosecha en Abril y Mayo.
En el potrero de don Tiburcio Jarero, frente a la capilla de La Alberca, hubo árboles o plantas conocidas como morera blanca en cuyas hojas vive el gusano de seda y otro árbol de mora blanco que daba fruta parecida al capulín blanco o bolitario.
En las orillas de Tonalá hubo árboles llamados juaniquil que como fruta daba vainas costillonas de color amarillento cubiertas de fino vello y en su interior contenía granos blancos comestibles y dulces y su semilla era como las habas.
Árboles muy abundantes en Tonalá eran los guayabos y los chirimoyos. No había patio o corral de las casas antiguas que no tuvieran algún guayabo o algún chirimoyo.
Por último, mencionaré frutales de la familia de las cactáceas como el nopal y el pitayo, que se daban en la barranca del río Santiago.
Termino este escrito asegurando que los árboles y frutas que anoto abundaban en nuestro pueblo y hoy son muy escasos.
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