Marcos Arana Cervantes
Director del periódico Tonalá de Hoy
P r e s e n t e:
Por considerarlo de interés para los habitantes de Tonalá me permito enviar esta columna aparecida en el periódico Mural.
Miguel Galán.
Padrino en apuros
Por: Héctor Moreno
En los últimos días hemos visto cómo un hecho delictivo ha venido a mostrar un rostro desconocido de un político, del Alcalde de Tonalá, Jorge Vizcarra Mayorga, y por lo hasta ahora sucedido sólo queda en claro su desprestigio, el de su partido y el de su Administración
El capital político de quienes se dedican a las actividades públicas se va formando a lo largo de su historia, sus trayectorias, sus actividades personales, familiares, profesionales; es una especie de ahorro social del cual se hará uso cuando se ofrezca.
Derivado de sus actividades públicas, los hombres del poder pueden tener blindajes en todos los frentes, dependiendo de cómo hayan tejido sus propios avances, por eso cuando se ven envueltos en polémicas hay quienes pueden afrontar casi cualquier adversidad.
Quienes se dedican a la política suelen decir que uno de los mayores riesgos es la "muerte moral", es decir, el desprestigio social intencionalmente dirigido por motivos de poder político. Dicha práctica se ha vuelto común en las campañas electorales, en las cuales los equipos buscan las debilidades del adversario para explotarlas públicamente, en detrimento de su credibilidad ante los ojos de los votantes.
De la fortaleza de cada quien, de su trayectoria personal y del desempeño en su vida pública depende si esos dardos envenenados son certeros o no.
Pero hay quienes no necesitan ayuda para desprestigiarse, pues lo consiguen por sí solos; uno de los mejores ejemplos de ello fue Andrés Manuel López Obrador, quien llegó a tal grado de soberbia al afirmar que él era "indestructible", es decir, apostó su trayectoria, su historia personal, a ganar la Presidencia de la República, y perdió.
En los últimos días hemos visto cómo un hecho delictivo ha venido a mostrar un rostro desconocido de un político, del Alcalde de Tonalá, Jorge Vizcarra Mayorga, y por lo hasta ahora sucedido sólo queda en claro su desprestigio, el de su partido y el de su Administración. Pero nadie se ha hecho responsable por ello.
El pasado 24 de abril, el director de Mejoramiento Urbano y Servicios Generales del Ayuntamiento de Tonalá, Carlos Romo Guízar fue asesinado a las puertas de su casa, de 18 disparos, cuando iba a abordar una camioneta Equinox, blanca, con placas JFJ-7869.
A partir del hecho, todo ha sido enmienda tras enmienda, confusión, encubrimiento de datos por parte del Alcalde de Tonalá, y conforme transcurren los días el funcionario parece no darse cuenta de su cercanía a su propio descrédito político.
Jorge Vizcarra Mayorga, dicen quienes lo han tratado un poco más, surgió casi de la nada; hace menos de cinco años se hizo presente en las filas del Partido Acción Nacional. En el 2006, sin haber tenido ningún cargo o experiencia en el sector público ganó la contienda interna de su partido por la postulación a la Alcaldía dejando en el camino al grupo de Abraham González Uyeda.
Ello supone un trabajo fino e intenso para tejer una red política, financiera y social en un par de años, de tal fortaleza que le permitió arrebatarle al Partido Revolucionario Institucional la Presidencia Municipal tras varios periodos de Gobierno.
En ese entonces todo eso pasó desapercibido, pero trascendió que su postulación generó una fisura entre la dirigencia estatal de su partido y González Uyeda.
La ceguera del triunfo electoral cubrió los antecedentes, los tonaltecas decidieron por el candidato blanquiazul tras una Administración del priista Palemón García cubierta de sospechas de corrupción por todos lados, desde una construcción particular del Alcalde con recursos públicos, un aparente enfrentamiento de grupos de narcotraficantes en un centro de carreras de caballos, hasta inexplicables robos electrónicos a la nómina oficial.
Pero ahora, a poco menos de cuatro meses de haber asumido el poder, el Alcalde Vizcarra está mostrando un rostro que fue ocultado a los ciudadanos en toda su meteórica carrera política en el Partido Acción Nacional.
Primero, la camioneta que traía el asesinado era propiedad del Alcalde, y él ha dicho que se la prestó "porque la iba a llevar al taller".
Segundo, Carlos Romo Guízar, a quien Vizcarra conoce desde hace por los menos 20 años, fue contratado sin haber acreditado su honestidad y fama pública. Administrativamente eso significan las cartas de antecedentes no penales.
El asunto es vital pues de acuerdo a la documentación del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, entre 1981 y el 2000, Romo Guízar enfrentó cuatro procesos penales y fue investigado en dos averiguaciones previas por los delitos de robo calificado, abuso de confianza, encubrimiento, fraude y despojo.
A ello, Jorge Vizcarra respondió que el occiso sí le había mostrado una carta de antecedentes no penales, pero esa documentación no existe en el expediente oficial que de Romo Guízar se tiene en Tonalá. Después se dijo que esa carta se le había "prestado" a una reportera.
Si Jorge Vizcarra tiene como principal actividad económica la venta de autos y su compadre estaba involucrado en delitos relacionados con el robo de vehículos, entonces la necesidad de transparencia del Alcalde era vital desde el primer momento de los acontecimientos, pero ha caminado en sentido contrario.
Por todo ello, el Alcalde Jorge Vizcarra debe andar preocupado (la foto de su guardaespaldas con la mano puesta sobre su arma lo hace evidente), pero más preocupado debe andar su padrino político, pues ahora se debe explicar la meteórica carrera de Vizcarra, el origen de sus recursos para tejer esas alianzas en tan poco tiempo y el respaldo de la dirigencia estatal de su partido para ganar la candidatura.
Sí, Vizcarra anda preocupado, pero su padrino político debe estarlo más.
morevaleh@terra.com.mx

Marcos Arana Cervantes
Director del periódico Tonalá de Hoy
P r e s e n t e:
Agradecemos de antemano la atención que preste a estas líneas, esperando se publique en este importante medio de comunicación que nos tiene bien informados a los tonaltecas.
En la edición de Tonalá de Hoy del sábado 28 de abril, publicamos un desplegado firmado por varios vecinos, agradeciendo a las autoridades municipales que hayan cerrado el negocio denominado "Viva Quijote", ubicado en el centro de esta ciudad.
Queremos aclarar que este bar ya había sido clausurado el 17 de diciembre de 2006, en cumplimiento a un compromiso firmado por los propietarios del negocio, representantes de los vecinos y como testigos de honor el anterior presidente municipal y un regidor.
Sin embargo, dicho bar fue reabierto de manera arbitraria y prepotente a partir del 5 de enero de 2007, por lo que de nueva cuenta protestamos ante el actual presidente municipal, haciendo notar sobre todo la vecindad del negocio con escuelas y una iglesia.
Tuvieron que pasar casi tres meses para que las actuales autoridades se convencieran de la ilegalidad de tener abierto este negocio y finalmente clausuraron lo que había reabierto pasando por encima de las leyes.
Señor director de Tonalá de Hoy: aprovechamos esta vía para agradecer a todos los tonaltecas que nos apoyaron en esta lucha por la legalidad, esperando que hechos tan bochornosos no se vuelvan a repetir en nuestro municipio.
A t e n t a m e n t e
Vecinos y ciudadanos tonaltecas.

|