Inicio
Tonalá, tierra de Artesanos
Fundado el 13 de Junio de 1971
Tonalá Jalisco, México
Tercera Epoca
Miércoles, 10 de marzo de 2010
 
Número 490

Administración y ventas de publicidad:
Patricia Mendoza Michel

E-mail:
periodicohoy@prodigy.net.mx

 

Oficinas
Av. Tonalá #206-13
Tel.-Fax:

+52 (33) 3683 1881
+52 (33) 1187 19 18

 

Version Web
iXad Advanced web services
www.ixad.com

 

*Los artículos firmados son
responsabilidad de su autor.
*No se devuelven originales aunque
no sean publicados

Mensaje
Señor, que me conozca
Señor, que te conozca
José R. Ramírez

En este sexto domingo de pascua, el evangelio es de San Juan, en el capítulo décimo cuarto. En la cena de despedida con los suyos, los más cercanos, sus amigos, sus discípulos, Jesús abre su corazón.
Es el momento de prepararlos para la etapa que sigue. Les anuncia que va a partir y ellos se llenarán de tristeza y de miedo. El Señor quiere que no pierdan la paz, que se amen, que estén unidos, ya después, cuando resucitado volvió a visitarlos, su saludo fue: La paz sea con ustedes.
La intención con sus palabras cargadas de afecto es trasmitirles paz, confianza, para que tomen una actitud serena porque ya no lo verán con los ojos que tienen en su cara, sino que lo verán con los ojos de la fe.
La Iglesia, desde esos primeros días que siguieron al momento en que el Señor subió a las alturas hasta el día de hoy, ha contemplado la imagen de Cristo de mil maneras: En los sacramentos, singularmente en la eucaristía, en la palabra divina, en la liturgia, en los pastores que a Cristo representan, en los prójimos, en la bondad manifiesta en gracias y favores.

Volveré

Las palabras de Cristo son de aliento. Volverá a ellos. Quiere el Maestro que sus discípulos aprendan a tender la mirada más allá del horizonte visible.
El mundo de ahora es un fascinador espectáculo para los sentidos porque todo es "luz y color" e imágenes. Las nuevas generaciones están capacitadas y dispuestas para captar imágenes a través de la televisión, de la Internet, del cine y de los juegos electrónicos.
Esa superabundancia de imágenes les dificulta el acceso a las ideas, a la lectura, pues los libros, para algunos, son hileras de letras, mas no alcanzan a llegar fácilmente al tesoro del concepto que las letras trasmiten.
Por lo mismo, lo externo les atrae, lo visible les gusta, pero lo invisible les es difícil.
Hace muchos años así escribió el Papa Paulo VI: En nuestro tiempo se nos educa para la vida exterior, que ha adquirido un desarrollo, un poder fascinador maravilloso; pero no se nos educa, en la misma medida, para la vida interior, cuyas leyes y satisfacciones conocemos muy poco.
Las insistentes llamadas hacia fuera, la vida agitada del día, el impacto de los medios de comunicación social que incitan al placer vuelven al cristiano hacia la superficie de la vida y, en cierta manera, le privan de su intimidad, de su vida interior.
Es sabio no quien ha acumulado muchos conocimientos, sino quien ha descubiedrto su propio yo en su tiempo, en sus circunstancias, en su proyección hacia el más allá, porque en el tiempo va de paso.

El poeta Fray Luis de León escribió:

Vivir quiero conmigo,
Gozar quiero del bien que debo al cielo
A solas, sin testigo,
Libre de amor, de celo,
De odio, de esperanza, de recelo.

Sabio, con la sabiduría del creyente, es quien ha logrado el ideal de San Agustín, quien pedía en breve oración:
Señor, que me conozca
Señor, que te conozca.

Encontrarse a sí mismo y encontrar a Cristo.

El hombre pequeño

El hombre no se basta para explicarse a sí mismo. En este siglo de encuestas, de estadísticas, en esta civilización que opera con datos concretos de aparatos electrónicos, siempre queda una interrogación fundamental que sólo se puede responder a la luz de la fe.
El hombre de hoy ha fabricado un hombre nuevo, muy práctico, muy sabio que ha superado, ahora como nunca, las marcas de la ciencia, de la técnica.
Ha creado también un mundo controlable hasta ciertos límites. Mas para este hombre de ahora, para el de este mundo: ¿Qué sentido tiene la salvación? ¿Quién es el hombre, una cifra, en un mundo globalizado?
La masificación, el anonimato, la soledad psicológica, la angustia, han crecido, se ha creado una civilización, una nueva conciencia de los que nacen, crecen, se reproducen, se divierten y van llegando al matadero olvidando que han sido creados a imagen y semejanza de su Creador, que son eternos, con un principio eterno, para ir después del tiempo a la felicidad para la que fueron creados.
Cristo está en medio de los hombres para la salvación de esas multitudes que colman los estadios y gritan y se acaloran y se pelean por algo tan frágil como es un fugaz momento de un juego deportivo; por los que se afanan en tener y tener en el materialismo; para los cegados por la pasión de los placeres de los sentidos.
Cristo está oculto, viviente, misericordioso y espera ser correspondido.
El que me ama cumplirá mi palabra. Cumplir es vivir conforme a lo que se cree; es la respuesta, la consonancia, la armonía entre la fe y la actitud diaria.
Cumplir es hacer siempre y en todas partes el bien.
Es hacer del evangelio el único camino para el pensamiento, para la palabra, para la acción.
Cumplir es ir tras los pasos del Maestro y tomarlo como ejemplo y modelo.
Cumplir es algo laborioso, delicado, difícil, porque la frágil naturaleza humana de muestras, como la ley de la gravedad, que tira hacia abajo.
Dios hubiera podido iluminar a las almas, vivificarlas directamente, sin ninguna intervención humana, pero ha querido valerse de los hombres para salvar a los hombres.
Quiere que su palabra adquiera tonos humanos al pasar por la mente y los labios de los hombres.
El profeta, el ministro, el sacerdote, tienen la encomienda de trasmitir con fidelidad un mensaje, una doctrina que no es de ellos.
Es una misión delicada de ser instrumentos.
Dios es quien obra maravillas. El único que verdaderamente obra es aquel que es la luz, la salvación.
El cumplimiento se manifiesta en buenas obras, en frutos de salvación, obras inspiradas por el amor a Dios y al prójimo.
Nada tan importante para el creyente como cumplir la palabra de Dios, hacer el bien y esperar eterna recompensa.

 

© Derechos Reservados 2007 Tonala de Hoy
Todos los Derechos Reservados.