Una de las actividades inherentes a la condición humana es, o al menos debería ser, la educación en el sentido más amplio, es decir, la observancia de las normas más elementales para una mejor convivencia humana.
Hoy, sin embargo, debido a la crisis de valores, se observa en todos lados y en todas situaciones y circunstancias, numerosos problemas sociales. Por ejemplo:
Hoy, al salir a la calle, difícilmente saludamos a nuestros vecinos; y aunque en ocasiones no los conocemos cabalmente, eso no debería influir para mostrar la educación que a uno, supuestamente, le inculcaron sus padres, pues esa es sin duda nuestra carta de presentación.
De igual forma, hay casos de personas que visitan a ciertos amigos y parientes y los anfitriones no muestran la mínima sensibilidad y amabilidad para ofrecer siquiera un vaso de agua, no los invitan a sentarse y, por el contrario, hasta les hacen mala cara ocasionando con ello que muchas personas se la piensen dos veces antes de visitar a sus amistades o parientes.
Hay personas que se creen indispensables y que se merecen todo.
De igual forma hay gentes que llegan a ciertos lugares de reunión y no saludan, ya no digamos de mano, sino de palabra o de una manera general a la concurrencia, lo cual, tristemente, es algo ya normal y cotidiano en nuestro medio.
En otro orden de cosas, al ir transitando por la banqueta, en Tonalá ya es lo más normal encontrarse vehículos estacionados en el espacio dedicado a los peatones, puestos de tacos y comestibles en general y hasta castas de teléfonos que, debido a lo estrecho de nuestras banquetas, no dejan transitar libremente, esto sin contar con las bolsas de basura, los excrementos de pero y las rampas para cochera que ya son parte del paisaje urbano o del equipamiento urbano de nuestra villa.
Por lo demás, son frecuentes los empujones entre personas que caminan por la calle porque no saben guardar las más elementales normas de urbanidad, por lo que vivimos en un ambiente en el que se impone la ley del más fuerte -y el del más bestia- pues no transitan por la derecha, sino que ocupan todo el espacio, obligando a quienes se encuentran a bajarse de la banqueta.
Es triste y lamentable decirlo, pero muchas personas no saben comportarse civilizadamente en la calle.
Por otro lado, aduciendo la igualdad de género, hoy son cosas del pasado aquellas prácticas vigentes en el transporte urbano, cuando se subía una mujer y no faltaba quien le cediera el asiento.
Hoy, así se ven mujeres embarazadas, con niños de la mano o en brazos, con bolsas del mandado, nadie deja el asiento a las mujeres.
Esto es algo vergonzoso.
Así podría seguir enumerando casos y más casos de cómo estamos perdiendo lamentablemente los valores humanos que distinguen a las personas de los animales. |