La tibieza no cabe en el futbol. Es el primer mandamiento para todo aquel que quiere vivir dentro de este medio. Y mire usted, si alguien quiere ser jugador se necesita ser valiente y atrevido.
Si alguien quiere ser árbitro, lo peor que le pudiera pasar es que fuera tibio, no animarse a marcar lo que dice la regla, tener miedo a ejercer la autoridad que las reglas le otorgan.
Si quieres ser entrenador, debes ser atrevido, audaz, arriesgar para buscar ganar, no ser precavido para no perder, ya que jugar para ganar es diferente a jugar para no perder.
Pero donde es indispensable no ser tibio es en el nivel directivo. En este caso, hay que tomar decisiones para que el equipo busque ganar, busque dar espectáculo y busque crear, con su entrega y gallardía, con pasión, con fanatismo, con partidarismo para conquistar glorias y campeonatos.
Es claro entender que los directivos deben analizar los resultados, la productividad y los avances alcanzados ene. Proyecto de rendimiento, ya que son los puntos claves en el cumplimiento de sus planes financieros, deportivos y de superación.
Pero si estos directivos tienen miedo de tomar una decisión porque los aficionados se enojan, porque la crítica los cuestiona o porque los jugadores opinan en contra o por falta de unidad en el seno directivo, entonces los jugadores y el entrenador perciben la indecisión y la tibieza y las utilizan como pretexto para lavarse las manos, para quitarse la responsabilidad y culpar a la mala suerte, al arbitraje, a la falta de acoplamiento, a la pretemporada, a que en el futbol no hay nada escrito. Cuando esto sucede, terminan diciendo: Así es el futbol; y los resultados no se dan.
No es difícil después de leer lo anterior, adivinar a cuál directiva nos estamos refiriendo, pero también no sabemos cuál es la verdadera razón de no tomar la decisión que la sensatez aconseja.
¿Será porque no hay dinero para indemnizar al técnico cesado?
¿Será que el técnico no es el único culpable?
¿Será que los directivos quieren traer a un argentino más como vicepresidente deportivo, lo que representará una buena cantidad de dólares de la bolsa general?
En fin, ¿qué será lo que les impide a los directivos del Atlas tomar una decisión que no los haga parecer como tibios o que sus actuaciones no despidan un fuerte olor a sospechocismo, como diría un clásico panista hoy senador? Finalmente, ¿no sería más fácil aceptar la filosofía de don Hermenegildo Torres: Es más fácil aceptar ser pendejo, que demostrar no serlo. Total, nadie se ha muerto por aceptar los errores, conocerlos, corregirlos y tomar la decisión de madrugar y gente nueva.
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