Varios meses han pasado ya desde que el personal del Bomberos Municipal, derribaron la estatua de Pío IX, que está a las afueras de la Parroquia de Santo Santiago, sin que se haga algo al respecto por parte del Ayuntamiento, la Casa de la Cultura, el INAM o las autoridades correspondientes.
El daño patrimonial que se hizo al derribar a uno de nuestros máximos símbolos arquitectónicos es terrible, pues, el haber sido realizado en barro desde la primera mitad del siglo pasado por artistas anónimos también se perdió para siempre el modelo de esta pieza exquisita, sobre todo pensando que una vez derribada la efigie se trató de ocultar el hecho tirando los fragmentos en la basura, con la que se perdió para siempre la posibilidad de poder hacer la restauración, aunque sea parcialmente.
Por otro lado, no se sabe que haya dicho la Mitra Tapatía que es la encargada de los monumentos arquitectónicos de la Arquidiócesis de Guadalajara y cual fue su postura sobre este “accidente”, y que no fue otra cosa sino negligencia de los traga humos encargados de realizar una labor rutinaria, como era el derribar un enjambre de abejas.
Ojalá y que pronto tengamos una respuesta a este hecho vergonzoso a nuestro patrimonio y no se apueste al olvido de la gente que cada vez que visita la Parroquia y los lugares cercanos no deja de voltear hacia la entrada del templo y observar con coraje e indignación la mutilación de la estatua de Pío IX.
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