La gente del Tonalá de antes parecía una familia enorme, ya que todos se veían como hermanos, se ayudaban cuando a alguien le faltaba algo, como por ejemplo cuando no tenía barro, algunos vecinos o amigos le facilitaban barro para que pudiera terminar su loza.
Había ocasiones en que se juntaban dos o tres alfareros para llenar el horno y cocer al mismo tiempo la loza de dos o tres alfareros.
Entre la gente de Tonalá de aquel tiempo se usaba mucho decirse los dichos ya fuera en broma o consejo.
Estos dichos eran reales y en la mayoría de los casos, cuando se le aplicaba a alguna persona caía en la razón de que la gente no le mentía.
Aquí algunos de ellos:
* El que corre y no alcanza, se cae de panza.
* El que escupe para arriba, en la cara le cae.
* Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
* Cae más pronto un hablador que un cojo.
* El que corre, alcanza
* La cocinera y el cocinero son los que comen primero.
* Entre más te quiero, más te regaño
* El que come y canta loco se levanta.
* A la mejor cocinera se le va un tomate entero.
* Nunca uses lo que no te queda.
* Si te prestan, paga.
* Nunca prestes lo que no es tuyo.
* No presumas lo que no tienes.
* Loco, loco, pero no tarugo.
* No preguntes de lo que no te importa.
* El que la hace de jorobado, jorobado se queda.
* Presumido, pero cumplido.
* El que presume de lo ajeno, sin nada se queda.
* No presuma de lo que no tienes.
* El que se viste de lo ajeno, encuerado se queda.
* No te pongas ropa de la que no te queda.
* Cuando el gallo canta, la gallina se levanta.
* El que mucho abarca poco aprieta.