GUADALAJARA, JALISCO.- Desde hace nueve años, José Barbarín Nuñez llegó como voluntario para ondear las banderas de colores rojo y amarillo que coordinan el tránsito en la delegación Puente Grande, en las cercanías del Río Santiago donde se encuentra una estructura histórica de cantera conocida como el “Puente del Diablo”.
Así le llaman a este sitio por la gran cantidad de accidentes viales que en él se presentan y las numerosas muertes que ha cobrado como peaje.
“Voluntariamente llegué hace nueve años. Yo ayudo a la gente y la gente me ayuda a mí para comer. Antes se daban muchos accidentes pero ya como que la gente le va midiendo”, comentó el hombre de poco más de 70 años de vida, cuyas palabras apenas son entendibles.
Filas de entre 30 hasta 100 vehículos se llegan a formar de cada lado, debido a la estructura tan estrecha que tiene este puente que sólo permite el paso por un solo carril, por lo que el sentido opuesto debe esperar a la indicación de don José, quien llueve, truene o relampaguee ondea con fuerza las banderas.
El problemas se agravan en la noche, debido a que esta zona no cuenta con alumbrado público; el asfalto del puente de tanto que ha sido rencarpetado luce disparejo y los muros destruidos se convierten en todo un “calvario” tanto para los automovilistas que viajan a Tonalá y Juanacatlán.
Dominga Urenda Torres, quien vive apenas termina el puente, menciona que cuando ocurre algún choque todo cimbra y tanto ella como su esposo salen de su casa para ayudar a los lesionados mientras esperan que otro samaritano llegue y marque a la Cruz Roja para informar del accidente.
“No hay teléfonos públicos, nosotros cuando hay algún accidente somos quienes estamos levantando a la gente y como nosotros vivimos aquí pues los tratamos por lo menos de acomodar, es necesario que pongan un teléfono para avisar”.
Sin embargo, el tránsito en este puente no es el único de los problemas que enfrentan los habitantes de la delegación tonalteca.
La contaminación que presenta el Río Santiago, invadido por el lirio, provoca dolores de cabeza a los vecinos, los olores fétidos son insoportables; la invasión de mosquitos está fuera de control y las infecciones gastrointestinales son muy comunes.
“El problema del pueblo es que está en muy malas condiciones todo lo que es el municipio de Tonalá está muy mal. El río y el zancudal son muy peligrosos”, señaló José Antonio Navarro Muñoz vecino del lugar.
El sub delegado de Puente Grande, José Encarnación Muñoz Rodríguez, indicó que estos problemas son de antaño y que no conoce los proyectos, pero sí está seguro de que Obras Públicas tiene proyectos.
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