Sin lugar a dudas que por los resultados podemos evaluar y valorar los frutos otorgados a la sociedad en el ejercicio del Poder, y para muestras basta tan sólo el ejemplo de la Institución INFONAVIT.
Antes para poder adquirir una casa debías tener un trabajo estable, seguro, y con un tiempo de antigüedad serías acreedor a un préstamo que la institución te autorizaba, de tal modo, que al pasar de los años este patrimonio quedaba en tu poder.
Hoy, con el gobierno del cambio, sin más requisitos que garantizar cierta cantidad de ingresos te hacen acreedor de un préstamo con el cual te financian tu casa con mínimo de pagos, a un máximo de plazo, para que se te hagan más “cómodas” tus mensualidades y, si lo deseas te pueden ayudar a pagar, tu pareja o tus hijos.
De entrada, pareciera que hay un avance, puesto que se abre a todos la posibilidad de adquirir su propia casa. Más analicemos estos hechos y, pongámoslos en la balanza de la Justicia.
El INFONAVIT de antes del 2000, los abonos mensuales tomaban en cuenta, abono a capital y también al interés del costo total. Hoy 2007, esta institución cobra en un primer plazo de dos, sólo los intereses del costo total de su casa para luego en el segundo, abonar a cuenta de capital. Así, resulta que usted se ha endeudado y comprometido a pagar primero los intereses, y después, cuando abone a capital, ser dueño legitimo del bien adquirido.
La institución INFONAVIT no es ya más un benefactor de los derechos de los trabajadores, se ha transformado en un negocio empresarial de ganancias multimillonarias que hoy ejerce nuestro actual Gobierno.
Y por este rumbo están que se encaminan sectores como el de la educación y el de salud. Imagínese usted que en adelante, sólo puedan estudiar los que puedan pagar cuotas universitarias o, que sólo sean atendidos en su salud quienes cubran tarifas impuestas, “dizque de recuperación”.
No nos engañemos, sabemos que no todo lo que brilla es oro.
El gobierno del cambio ha mostrado por fin su verdadero rostro, y marca a la sociedad. Concluyamos que no es otra que la del zángano del PANal de la abeja que cohabita y vive del esfuerzo y trabajo de las demás abejas obreras, quienes ganándose el sustento con el sudor de su frente se aprovecha de esta circunstancia para vivir de los demás, sin respeto, lealtad, ni consideración a su pueblo hermano. |