Entre los vaivenes propios de las administraciones públicas en cualquier municipio surgen diversos imponderables como son decesos, licencias, desafueros, y otras causas que originan que los Presidentes electos no terminen sus periodos constitucionales.
En Tonalá tenemos algunos casos. A finales del siglo XIX e inicios del XX Perfecto Cortés (el papá de Gori Cortés) quien fue primer munícipe los años: 1888, 1889, 1896, 1897 y 1905; Luis Arana Zárate ocupó la presidencia de Tonalá en 1892, 1893, 1898, 1899, 1910 y 1911; Roberto Chávez Garay fue primer munícipe en 1920, 1923, 1924, 1927 y unos días del siguiente año, ya que el 6 de enero de 1928 fue asesinado en San Gaspar de las Flores por problemas de tierras; en 1955 ocupó el cargo, por varios meses, Jesús Nuño Murguía debido a que el titular Jesús Álvarez Pérez regresó a su natal Zapotlanejo para arreglar algunos problemas familiares; en 1962 aunque fue electo el profesor Isidoro Ramos para ocupar la presidencia por los siguientes 3 años, problemas entre las centrales obreras originaron que un año más tarde llegara al cabildo el Celso Ruvalcaba para concluir esa gestión municipal; en 1995, al contender el entonces presidente Felipe Jarero a la diputación federal por Tonalá, quedó como interino Guillermo López quien duró solo unos meses debido a diversos escándalos internos en el Ayuntammiento, para que Ángeles García Beato terminara ese primer gobierno panista; hoy, 12 años después, Jorge Vizcarra ha continuado con esa tendencia, esperando que no prosiga esa situación en lo que resta de este trienio, ahora que ocupa la presidencia Salvador González del Toro.
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