Hace años ya nos llamaba la atención el mundo en que vivimos, sin darnos cuenta de que el tiempo sigue su marcha y las cosas cambian y como que no nos interesan.
En ocasiones cuando vemos el cielo vemos está cubierto de nubes.
Cuando era niño, nos juntábamos por la noche la muchachada en las esquinas a jugar a los encantados, a las escondidas o a la culebra.
La mayoría de los muchachos prefería jugar a la culebra ya que se divertían más y el juego duraba más tiempo.
Pasado el rato suficiente del juego de la culebra, algunas de las personas que se encontraban sentadas fuera de su casa observaban el cielo y lo veían muy azul y siempre cubierto con estrellas.
Había ocasiones en que la cantidad estrellas era muy grande y parecía que se cruzaban unas con otras, de un lado a otro, y después de quince minutos se observaba que se fijaban en un lugar.
Como a los quince minutos de estar fijas, comenzaban a desaparecer. Era muy hermoso ver aquella lluvia de estrellas, que poco a poco iban desapareciendo y el cielo comenzaba a quedar completamente despejado.
Este espectáculo de las estrellas se daba todas las noches y era un cosa hermosísima.
Esta lluvia de estrellas yo, personalmente la ví. |