“Si el Dios de los Tlaxomultecas no aparece en tres días, damos palabra de matarlos y comérnoslo, haciendo tamales de sus carnes”.
De esta manera anduvo el pregón por la plaza cinco veces ese día.
Unos pocos de Tonallán, otros de Coyolán, también los Nahualtecas, Chiltecos y Tzitlaltecas, Chiltecas y Tzitlalecas, originarios de cinco pueblos, fueron los que salieron al encuentro con los españoles.
El Capitán, Nuño de Guzmán, mandó a sus capitanes y amigos se pusieron a punto de guerra para castigar a aquéllos traidores.
Los indios de guerra no hacían sino hacer valla en la calle, diciendo que no pasaran por ahí, porque los matarían.
El Gobernador y el Capitán Nuño de Guzmán, mando que los requiriesen y tuvieron una riña, terminando en sangrita batalla. Estando ahí, aparición el Apóstol Santiago a la vista del ejército y los indios, siendo esta la primera del Santo Santiago en el Nuevo Reino de la Galicia.
El lugar donde se apareció fue el Cerro de la Reina.
Después de esta aparición, el Padre Fray Antonio de Segovia, religioso franciscano y apóstol de estas gentes, mandó construir una capilla en el cerro donde fue visto el santo y por la poca devoción y gran descuido se perdió esta memoria.
Esta es la verdadera tradición de los conquistadores y de los indios que experimentaron en sus cuerpos las heridas de la espada de Santiago y después los heridos y lisiados, publicaban la maravilla, en donde pedían limosna por las calles y por eso se puso el nombre al pueblo de Tonallán por título “Santiago de Tonalán”
Testigo de la aparición de Santo Santiago.
En el principio de la intervención de los hispanos en Tonalán, hubo un personaje que bien se puede nombrar como precursor de la evangelización: Fray Antonio de Segovia, testigo de la aparición del Apóstol Santiago en el Cerro y Constructor de la primera capilla al apóstol en la cumbre del Cerro.
Fue también bautizante de Juana Bautista. |