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Miércoles, 08 de febrero de 2012
 
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Destituyen a González del Toro; esto es ilegal, recurriré a tribunales, dice

Eugenia Barajas. La Jornada Jalisco.

Cayó el segundo alcalde tonalteca en dos meses. Salvador González del Toro fue destituido en menos de 20 minutos en una polémica sesión donde 13 regidores de las tres fracciones se unieron para dar albazo por las inconformidades en los 60 días de su gestión. El nombramiento del segundo presidente municipal sustituto recayó en Emmanuel Ordóñez.

“Recurriré a los tribunales, porque esto es ilegal”, gimió el derrocado alcalde. Los cambios de funcionarios anunciados un día antes quedarán sin efecto, adelantó el nuevo alcalde tras derribar a la fuerza las puertas de las oficinas de la presidencia para tomar posesión.

Entre amenazas se fue

Atrincherado en su oficina, Salvador González del Toro decidió suspender la sesión ordinaria programada a las 9 de la mañana por la presunción de que se preparaba un golpe de Estado en su contra, pero no tenía la seguridad. El hermetismo de los regidores de la oposición y los contras de su propio partido, Acción Nacional, lograron unirse y tras subir a las oficinas de la presidencia sostuvieron una de las últimas reuniones álgidas donde el primer edil amenazó a los presentes del poder que tenía por el cargo y que si insistían en desconocerlo todos sufrirían las consecuencias.

Así lo narraron algunos de los regidores que presenciaron la escena en la oficina de presidencia, ante un totalmente transformado alcalde; para llevar la fiesta en paz quedaron en tocar sólo el tema del incremento de sueldo para los trabajadores del Ayuntamiento, y que los priístas, en voz de su coordinador, Joaquín Domínguez, harían un pronunciamiento por los cambios que un día antes anunció y que violaban un acuerdo presentado por el regidor perredista Juan Manuel Gutiérrez.

Con esos argumentos se dio inicio a la última sesión del que sería el segundo alcalde en lo que va de la administración, el primero salió por acusaciones de homicidio calificado, delincuencia organizada y abuso de autoridad.

El punto de la discordia

Fue el regidor panista Isaías Basalto quien, transcurridos escasos 20 minutos de la sesión y en puntos varios, pidió la voz y presentó un punto de acuerdo donde textualmente señaló la inestabilidad y parálisis generada en la administración desde la llegada de González del Toro.

“Es facultad del pleno del Ayuntamiento la facultad implícita de nombrar a algún otro cuando el que habiendo sido nombrado no cumpla sus obligaciones y actúe en contra de los intereses y gobernabilidad, como es el caso que nos ocupa”.

En los tres puntos del acuerdo se conmina a un nuevo nombramiento conforme a votación, para lo cual propuso que la responsabilidad recayera en Agustín Ordóñez Hernández y solicitó que de inmediato se emitiera el voto de todos los presentes y lo registrara el secretario general.

“De ser nombrado se le tome la protesta de ley debiendo iniciar de inmediato la entrega-recepción y la toma de posesión de los bienes, instalaciones y personal que dependen del presidente municipal”, estas palabras de Basalto Lemus fueron lapidarias y ante el madruguete, los regidores seguidores del alcalde sustituto y defenestado guardaron silencio y lo dejaron solo.

La votación fue abrumadora, 13 votos de los presentes de las tres fracciones –PRI, PAN y PRD– fueron suficientes para la destitución, lo que ocasionó un zafarrancho de declaraciones y acusaciones entre regidores. El regidor Marroquín Gómez se lanzó contra el priísta Salud Pacheco acusándolo de borracho y de prepotente y de que habría denuncia penal en contra de Basalto Lemus por desvío de recursos.

Tercero en turno

Entre interrupciones de sonido y sin que González del Toro dejara de hablar y de consignar que la destitución y madruguete que se acababa de realizar era a todas luces ilegal, el síndico del Ayuntamiento, Leonel Andrade, tomó protesta al nuevo alcalde, Agustín Ordóñez, y lo conminó a sentarse en la silla presidencial, que se negó a dejar el ex alcalde.

Ordóñez Hernández es el tercer presidente municipal que llega a la administración de Tonalá en año y medio de iniciada, además era el tercer intento de llegar al cargo, ya que en tiempos de Jorge Vizcarra, lo nombró como encargado de despacho tras solicitar sus vacaciones de invierno a partir del 21 de diciembre del año pasado. En esa sesión estuvo al frente y tomó la protesta del regidor suplente de Vizcarra y fue testigo de la protesta de González del Toro como sustituto del presidente municipal, cuando días antes había sido propuesto por sus compañeros panistas para ocupar ese cargo, en una reunión en el Comité Estatal, siendo obligado a declinar por su correligionario.

Hace un mes, de nueva cuenta se reunieron los panistas con el Comité Estatal y decidieron destituir a González del Toro y nombrar a Agustín Ordóñez, pero el peso mediático fue más fuerte y recularon los ediles, hasta el día de ayer, que con mayor sigilo lograron el cometido.

Abran en nombre de la ley

Al concluir la sesión y pedir al nuevo alcalde que tomara posesión de las instalaciones de la oficina de presidencia, González del Toro, tras alegar a los medios que todo era ilegal, dijo que el pleno no tenía autoridad para destituirlo, cuando fue este mismo el que lo llevó al poder.

“No voy a dejar el cargo hasta que una autoridad competente, el tribunal, decida”, sostuvo envalentonado y se dirigió a su despacho para, ahora sí, atrincherarse junto con el regidor Juan Barajas, sin dejar de amenazar que en la sesión solemne vespertina estaría en la silla del presidente y no dejaría que lo derrocaran.

Las puertas exteriores de la presidencia en el segundo piso se cerraron, para que los ojos de los curiosos no fueran testigos cuando llegaron regidores junto con el electo presidente y ordenaron a la fuerza pública que derribara la puerta del despacho donde se ocultaba González.

Ante la tensión y la negativa de abrir las puertas, el regidor perredista Gutiérrez de los Santos lanzó una amenaza: “abran en nombre de la ley”. No hubo respuesta y dos elementos de la policía tonalteca derribaron a patadas la puerta, que por dentro era bloqueada por los dos regidores que salieron despedidos por el aire.

Con la presencia del notario público número 5 de Tonalá, Carlos Isidro de Santiago, se dio fe de lo encontrado en la oficina y se colocaron sellos de clausura para evitar el saqueo de papeles mientras se hacía una rápida entrega-recepción.

Sin guaruras

Presente el director de la policía, Aldo Monjardín, aclaró que de los tres elementos de seguridad que custodiaban al defenestado alcalde, sólo le dejarían uno como al resto de los ediles y no se cometería el error que tuvieron en el caso de Jorge Vizcarra al dejar que tres elementos estuvieran a su servicio luego del desafuero.

Salvador González del Toro, solo, desgarbado, con los ojos rojos y derrotado, se fue antes de la segunda de tres sesiones que se llevaron a cabo en Tonalá, donde amenazó con pelear férreamente su espacio, ya todo lo tenía perdido y se negó el derecho de volver a ser un simple regidor de Acción Nacional, ante un muchacho de 25 años que tenía el apoyo de la mayoría del pleno de Tonalá.

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