Esta es la anti historia de la política tonalteca de nuestros días.
Como la anécdota de los tres cochinitos, había una vez un presidente y sumando dos más, ahora son tres.
Los tres cochinitos nacidos en un lugar con leyes serias y orden administrativo reluciente, señoreaban una comarca de más de 200 protectorados que está rodeada de bosques gubernamentales.
-¡El bosque de las empedradas calles de “Tonalá de Hoy” está endemoniado!
-¡Es ese lobo del mal que produce aullidos infernales y que genera correrías de medianoche, desveladas y madrugadas!
Y sucedió lo que era predecible: ¡Las siniestras sombras trajeron consigo los diabólicos ruidos anunciadores de cambios políticos!
El débil soplo multiplicaba con ensordecedores sonidos las malas nuevas, aumentando el desconcierto entre los habitantes insólitos y desconcertados.
¡El pavor cundió en derredor del ayuntamiento! Se iban a quedar sin trabajo varios vecinos trabajadores, todos a uno, cerraron herméticamente puertas y ventanas y cabildearon su futuro. No estaban seguros en sus oficinas, ni en las calles, ni aún en sus casas sólidamente construidas.
Así transcurrieron los misterios de la noche y le dieron cabida a un nuevo amanecer. Los primeros rayos de sol volvieron a iluminar “Tonalá de Hoy”.
-Todo pasó y no pasó nada, gritaban contentos mientras se reunían aplaudiendo al tercero. ¡Fueron buenas nuevas las noticias de los cazadores! Los patos le dieron de fogonazos a la escopeta. ¡Cayeron en su propia trampa! ¡No hay mal que dure cien años! ¡La noche despertó lo que todos esperaban! ¡El fuerte viento se hizo cómplice! Todos a uno corrieron por los pasillos de la presidencia ¡Se repite!- gritaron. Y abriendo puertas y ventanas de par en par, afinaron sus oídos para disfrutar !El canto melodioso, cuasi celestial, que como hermoso concierto, llegaba en alas del fuerte viento desde el bosque tonalteca, inundando sus corazones de gran gozo, ahora los conurbanos habitantes del terruño alfarero, convertido en tiangolandia, están esperando que las obras inconclusas se concluyan.
¡Y colorín colorado, este cuento se ha acabado! Y como dijo San Juana good bye my life.
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