¿ Qué es lo que comunicamos sobre nosotros: Aquello que queremos parecer o lo que somos realmente?
Uno de los hechos que aprendemos a temprana edad, aún sin darnos cuenta, es el cómo resultar ser agradable a los demás, para que nos acepten.
La aceptación de los otros, resulta ser fundamental para nuestra propia identidad.
El ser poderosos y ricos en nuestra sociedad son valores que se cultivan en nuestro sistema sociocultural, el problema es, sí realmente lo somos, de no ser así ¿Cómo revertirlo. Será acaso indispensable, parecer siempre valientes, fuertes o inteligentes para poder agradar a los demás y decir que “somos y existimos”?
Muy a menudo sucede, que uno no se siente ni valiente, ni fuerte, ni inteligente, mucho menos rico y poderoso. En este caso, la única salida consiste en buscar adaptarse de algún modo, y aparentar serlo, para evitar, el rechazo de los demás.
Así, se desencadena entonces, un mecanismo de aptitudes en los hombres de carne y hueso, de conductas que se convertirán en el futuro, en rasgos constantes de la personalidad en cada uno de nosotros, pero que no son auténticos.
Es decir, que en la vida de cada uno, por el afán de agradar siempre a los demás llevamos a cuesta una máscara, o la sombra de un fantasma que nos imposibilita exhibir a los demás, lo que somos en realidad.
¿Qué es lo que podemos hacer para que surja en nosotros lo verdaderamente auténtico? Actuar en sentido inverso.
En otras palabras en preciso crear y disfrutar de una atmosfera de libertad y de aceptación espontánea por parte del otro, sin poner condiciones.
De este modo, por libertad se entiende: Ser libres del tener que parecer inteligentes, valientes, divertidos, ricos o poderosos, a cualquier precio, para poder ser tenidos en cuenta.
Asimismo, se entiende; Ser libres del temor de ser y demostrarse tal como se es, ser libres de vivir la experiencia “de también así” uno es aceptado y amado. Una aceptación cálida y espontanea de los demás ayuda a aceptarse ser uno mismo, y a crecer sobre esta base real de nuestra personalidad.
Cuanto más el individuo se ve entendido y aceptado en profundidad mas tiende éste hombre, a eliminar las fachadas falsas con las que se a enfrentado en la vida y, avanza cada día más, hacia uno superación personal y constante de mejoramiento.
Sólo así, y bajo estas condiciones arriba señaladas, nuestra comunicación con el Mundo y los Hombres serán procesos auténticos.
Resultando entonces; Que la sociedad en su conjunto, lograra extraer de este grupo, hombres y mujeres, cuya expresión de liderazgo dejaran de lado, el sentido como hasta ahora se han manifestado: Es decir, líderes en el sentido de autoritarios o autorizados, por el de liderazgos auténticos y comprometidos con la comunidad que los elije, y comparte. |