(05-Mar-2008).-
Esta semana la clase política del Municipio de Tonalá llegó al límite, por lo que analizar el costo que este espectáculo tiene para los habitantes del Municipio es ejercicio obligatorio. Veamos: en los últimos 14 meses lo único que hemos leído y escuchado de la gestión en turno son acusaciones de asesinatos, un ex Alcalde en fuga, nombramientos express de funcionarios, designación y remoción de Alcaldes sustitutos y/o interinos (el término correcto aún esta en la mesa de discusión) y préstamos sin intereses a servidores públicos, mientras se adquieren nuevas deudas (con intereses, por supuesto) para el pago de deudas pasadas.
En fin, la crisis que vive el Municipio ofrece lecturas bastante desalentadoras. El desorden actual es consecuencia de la crisis política al interior de los partidos políticos en el Estado. La militancia y posiciones de poder han sido tomadas por personajes de reputación cuestionable, cuyos lazos con el crimen organizado y narcotráfico han quedado evidenciados más de alguna vez. Atrás quedaron los días de afiliaciones a partidos políticos buscando la materialización de principios ideológicos en el ejercicio del poder. La decadencia es tal, que no hay diferencia entre PRI, PAN, PRD o el partido que sea, la clase política se ha vuelto una masa homogénea donde los intereses ciudadanos no son prioridad.
Lo preocupante es el costo que esta guerra por el poder genera y que, como siempre sucede, lo paga el ciudadano. Cada sesión de Cabildo utilizada únicamente para discutir temas de "sucesión presidencial" cuesta, porque las diferencias en estos temas terminan traduciéndose en posiciones negativas a la hora de impulsar alguna reforma o propuesta con potencial de impacto ciudadano y rentabilidad política.
La salida y entrada de funcionarios por camada (16 es el caso más reciente) cuesta, porque las instituciones municipales caminan sin rumbo ni estrategia de largo plazo. Esto se traduce en prestación de servicios de pésima calidad, que no evolucionan con las necesidades sociales. De aquí la urgencia de implementar un servicio civil de carrera que aplique para entidades locales y que garantice gobernabilidad y desarrollo institucional con dependencia mínima de las crisis de gobernantes y partidos.
El desgaste de la clase política cuesta, porque se traduce en baja participación en procesos electorales y ahuyenta a nuevos y buenos liderazgos de los espacios de representación. La baja participación también se traduce en desinterés ciudadano por organizarse. La leyenda popular cuenta que una vez organizada, la clase política corromperá al líder y todo el esfuerzo realizado se verá truncado (lo vivimos todos los días con el sindicalismo en México), ante esta leyenda tan convertida en realidad, ¿quién quiere dedicar tiempo personal a organizar grupos de ciudadanos? Muy pocos.
La mala imagen de la clase política genera desconfianza en la Iniciativa Privada lo que reduce inversiones, creación de nuevos empleos y oportunidades de desarrollo para la región. No podemos ser competitivos si en lugar de dedicar tiempo a impulsar el desarrollo a través de incentivos fiscales, lo dedicamos a guerras internas de poder.
Si realizáramos un ejercicio de negocio, asignando valores numéricos a los costos descritos con anterioridad, el Municipio de Tonalá saldría con número rojos al término de este periodo. No habría presupuesto o préstamo que alcanzara para remediar el daño que el comportamiento de la clase política le está haciendo a los 317 mil habitantes tonaltecas.
¿Por qué las discusiones del Cabildo no se centran en definir acciones que incrementen el ingreso per cápita de sus habitantes? Hoy, un habitante de Tonalá gana en promedio 5 mil 867 dólares al año, cuando en Zapopan ese ingreso es de 12 mil 154 dólares (Indicadores municipales de desarrollo humano (IDMDH)).
¿Por qué no discuten cómo incrementar la tasa de alfabetización? Hoy el promedio en Tonalá es del 94 por ciento, cuando en Zapopan es del 96 por ciento y en la Delegación Benito Juárez, en el Distrito Federal, es del 98.85 por ciento. Educación e ingresos están directamente relacionados, el ingreso per cápita de la Delegación Benito Juárez alcanza los 29 mil 648 dólares anuales (IDMDH). ¿Alguien duda de las bondades de la educación?
El reto es enorme, la clase política de nuestro Estado y Municipios tiene que ver más allá y darse cuenta de que los únicos perjudicados son ellos mismos si en la lucha por el poder excluyen todo beneficio ciudadano. Necesitamos alcanzar un punto de equilibrio para garantizar que haya inversión, empleo, educación y desarrollo, finalmente eso se traduce en más recursos y en la necesidad de un Gobierno eficiente que los administre.
yolanda.mural@gmail.com