Guadalajara, México (5 marzo 2008).- A una semana de su remoción como Alcalde interino de Tonalá, Salvador González del Toro insistió que hay terrorismo político en ese Municipio.
Señalo que el lunes le interrumpieron el servicio del nextel, que otorga el Ayuntamiento, lo cual lo interpreta como un bloqueo.
"La intención es que están bloqueando, y yo lo dije con tiempo que hay terrorismo político, y esperamos que esto se acabe pronto ya.
"Todavía persiste, estaban instalando cámaras de video, de espionaje, en las oficinas de Presidencia, estaban interviniendo el conmutador del teléfono", denunció en entrevista.
González del Toro negó que lo haya buscado el partido para limar asperezas o buscar tranquilizarlo.
Advirtió que si lo hiciera no estaría dispuesto a bajar la guardia porque la sociedad tiene derecho a enterarse de la verdad.
Anoche, González del Toro dijo que podrían presentar la denuncia ante el Tribunal de lo Administrativo hoy, pero no lo ha confirmado.
Especificó que lo hará en cuanto terminen de integrar el documento con los abogados.
Desde el lunes a las 2:45 horas, recibió la copia de la sesión celebrada del 26 de febrero, cuando lo quitaron del cargo.
"La entregaron con algunas modificaciones a lo que está en la grabación, pero de alguna manera el fondo tiene que ser el que está de manifiesto en la sesión, y lo importante es que el magistrado y los abogados tengan ese material a la mano para que se pueda realizar el trámite necesario", aseguró.
El lunes que instaló su escritorio al ingreso del edificio municipal, sólo atendió dos asuntos, que deben ser atendidos por los directores, y reconoció que si no lo quieren hacer como Presidente, le deberían hacer caso porque es regidor.
"Independientemente de todo, soy integrante del Ayuntamiento, como Presidente, sino como Regidor lo tienen que acatar, porque soy edil del Ayuntamiento", afirmó.
Los escritos que ha girado lo ha hecho a título de Presidente.
Los oficios enviados son para reinstalar a una persona en la Unidad Deportiva Ignacio Zaragoza, de la Colonia Jalisco, dirigido al Oficial Mayor Administrativo, y el otro al director de Seguridad Pública, para que le regresen la camioneta que traía con sus escoltas.
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