(24-Mar-2008).-
Una tradición casi extinta es la fabricación de los silbatos de barro que, gracias a mujeres como María Concepción Enríquez Hernández y Gregoria López López, sigue viva en Tonalá.
Ambas artesanas de 85 años de edad fueron reconocidas este sábado por su aportación a la preservación y trascendencia de su técnica artesanal por parte del Instituto de la Artesanía Jalisciense (IAJ)
María Copcepción es una de las pocas personas que se dedican a la elaboración de este juguete mexicano. La razón, comenta ella, es que los compradores son menos cada vez y los materiales cuestan más.
"Además de que ya no se vende mucho, ya no podemos trabajar como antes, tardamos meses en juntar una cantidad para quemarlo en los hornos", dice la artesana.
Como ella, otros artesanos jaliscienses recibieron un reconocimiento y 10 mil pesos.
Pedro Romo de la Rosa, artesano tapatío de la rama textil por herencia, fue reconocido por seguir elaborando sarapes, tapetes, rebozos y gabanes con telar de pedales. El oficio lo aprendió de su padre en un taller en San Andrés, que cuenta con más de 100 años de historia y que con orgullo sigue desempeñando.
La reunión preparada en el marco de la celebración del Día del Artesano (el 19 de marzo), junto con la exposición "Jalisco es Artesanía", en la Plaza Liberación, que se monta desde hace 7 años, el director del Instituto Jalisciense de la Artesanía, Mario Reina Bustos, refrendó su compromiso con el arte popular, para que éste siga vivo y para que mejoren las condiciones de sus promotores, a través del trabajo en equipo.
"Hay que trabajar unidos, capacitarnos en todos los temas y que 'Jalisco es Artesanía' no se quede ahí, sino que haya un trabajo continuo para mejorar sus condiciones de trabajo y de vida", dijo en un salón del Hotel Aranzazú.
Rafael López Díaz, es uno de los artesanos que busca encontrar nuevos caminos para la artesanía. Aunque trabaja el barro bruñido desde pequeño, utiliza la técnica del terminado policromado desde hace 10 años, en la que retoma elementos tradicionales y los aplica en diseños contemporáneos.
El reconocimiento a Hermelinda Díaz Rodríguez, se lo hicieron por preservar el uso de telares de cintura para hacer rebozos, y por dedicar parte de su vida a la enseñanza de esta tradicional técnica, en Sayula.
Dicho por los artistas premiados y reconocido por Reina Bustos, la artesanía vive tiempos difíciles, pero confían en que el panorama cambie con un esfuerzo conjunto y la capacitación constante, principalmente en formas de comercialización.
Más de 200 artesanos fueron agasajados en esa fiesta en la que se aprovechó para dar a conocer los planes del IAJ, en los que se incluye la elaboración de un directorio de artesanos y técnicas, darle continuidad a la capacitación, la creación de un Centro de Diseño de Innovación Artesanal que le dé servicio a 200 artesanos por año y echar a andar una comercializadora, empezando con los artistas del Vidrio Soplado.
Para conocer más a los artesanos reconocidos, el IAJ proyectó un video en el que con sus palabras y desde sus lugares de trabajo, platican parte de su historia y comparten activamente sus procesos de creación.
Viva Voz
"Con compañeros me ha tocado viajar a España y a Estados Unidos y de manera individual a Uruguay. Hago piezas comerciales económicas, que son las que se venden aquí y otras que me llevan hasta un mes de elaboración, más costosas y que las consume el cliente extranjero".
Rafael López Díaz
Artesano de barro en Tonalá
"Las nuevas generaciones lamentablemente no están interesados en aprender el arte. Sólo uno de mis hijos aprendió totalmente los vericuetos del arte".
Pedro Romo de la Rosa
Artesano tapatío de textil en telar de pedales
"Antes los niños los usaban para jugar (silbatos), hacíamos palomitas, tecolotitos y hasta metatitos que se vendían en San Juan de los Lagos. Además de que ya no se vende mucho, ya no podemos trabajar como antes, tardamos meses en juntar una cantidad para quemarlo en los hornos".
María Concepción Enríquez Hernández
Artesana de silbatos de barro en su casa de Zalatitán