Una de las tradiciones más arraigadas en Tonalá es el de la trenza de la palma con motivo del Domingo de Ramos.
Hay hermandades que se encargan de mantener viva la tradición consistente en que el Cargador, que es el coordinador del trabajo por la hermandad, reparte la palma en alguna casa de los cuatro cuarteles que es escogida mediante una rifa.
Con oportunidad se compra la palma y el Cargador de cada cuartel la reparte y el dueño de la casa escogida tiene la obligación de dar de cenar tamales y atole de ciruela, así como la bebida a los trenzadores.
De lo que yo me acuerdo, la trenza de la palma dura toda la noche y cada determinado tiempo uno lanzaba un gritito que decía: “se está secando la palma”, significaba que querían tequila.
También se acostumbraba la quema de pólvora y los cohetones se escuchaban en señal de que estaban trabajando los tejedores.
Había una verdadera competencia entre los trenzadores. Se escogían algunos cogollos para hacer un trabajo especial.
Cuando la tarea se terminaba, la palma tejida se llevaba al templo, sea el Santuario del Sagrado Corazón o a la Parroquia para depositarla ante la imagen de Jesús Nazareno que el Domingo de Ramos era llevado en procesión de un templo a otro por muchas personas aunque no pertenecieran a la hermandad.
Esta tradición no es de años, sino de siglos y hacía más unido al pueblo de Tonalá. |