(11-Abr-2008).- Aprendió jugando a los 7 años, y cuando tenía 9, Pablo Mateos Ortega hizo sus primeras piezas de barro gracias a las enseñanzas de su hermano Rigoberto y su padre. Perfeccionó la técnica, y desde hace dos décadas se dedica a la elaboración y venta de artesanías que actualmente se encuentran en peligro de extinción.
Él es productor de barro negro bruñido en Tonalá, actividad que sólo realizan alrededor de 25 familias en el Municipio.
"Mi hermano Rigoberto, él fue el que, junto con mi papá, empezaron el taller del barro bruñido. Mi hermano y varios más que saben esa técnica se enseñaron con un señor que lleva el nombre de Amado Galván; se puede decir que de ahí se tomó la técnica", comenta.
Anteriormente, ellos lo llamaban barro tallado o raspado, pero con el paso de los años fueron los mismos clientes quienes le dieron el nombre de esgrafiado.
Y, a diferencia del barro negro que se puede encontrar en Oaxaca, explica Mateos Ortega, el tonalteca no es calado; el de Oaxaca es tallado con una piedra de río, y en Tonalá, con la piedra llamada pirita.
Aunque hay quienes creen que el barro negro de Oaxaca está así desde su extracción, este artesano comenta que el proceso de ahumado es semejante en ambas entidades, sólo que allá el horno es tapizado con lodo mezclado con estiércol.
Por su parte, en Tonalá, los artesanos toman hojas de eucalipto, hacen una fogata al lado del horno y, pieza por pieza, las colocan en el fuego.
Mateos Ortega se dedica a la producción de artesanías como cántaros, jarras, floreros y ollas. Cada semana logra una producción de 40 a 50 piezas, pero termina la mitad, y en el mercado a veces coloca hasta 10.
En promedio, el costo de una pieza es de 120 pesos, porque actualmente no hay otra opción para vender más que el Tianguis Artesanal de Tonalá.
"No se hace mucho porque la técnica que nosotros utilizamos es todo sobre moldes del mismo barro, como platos o cazuelas, y sobre ese hacemos una parte de la pieza, y la otra es torneado, es hacer las piezas en el torno, y así es más rápido", menciona.
De acuerdo con este artesano, a partir del 2001 bajaron las ventas al extranjero. Era a través de intermediarios como sus productos lograban colocarse en la Unión Americana. Antes de dicho año, la producción semanal era hasta de 70 piezas.
Actualmente, cuando los intermediarios acuden al tianguis, las ventas pueden sumar hasta 15 mil pesos. Durante los días en que no aparecen, difícilmente logran comercializar 500 pesos en productos.
Mateos Ortega trabaja diariamente ocho horas, y esta actividad la combina como cuidador de vacas.
Aunque el Instituto Jalisciense de la Artesanía se comprometió a hacer compras mensuales de estos productos, este artesano sólo ha logrado concretar una venta con el organismo.
Si usted quisiera hacer sus compras en el taller de Mateos Ortega, puede acudir a la Calle Matamoros número 16, en Tonalá, entre Pino Suárez y Francisco I. Madero.
O bien, es posible comunicarse vía telefónica al número 3683-0166.
Al frente
¿Qué obstáculos ha enfrentado?
· El más reciente es dónde vender el producto. No sé si será por no saber dónde acudir.
¿Cómo los ha superado?
· No está superado, estamos en ese camino de superar la venta del producto. Tenemos un grupito de 10 artesanos con diferentes técnicas, y eso es lo que estamos llevando a cabo, crear una cooperativa.
¿Qué errores se deben evitar?
· Lo que he visto es que uno quiere hacer todo, pero no alcanza uno a tener dividido en base a personal o pagar a alguien para que cada quien haga su labor, y uno dedicarse a la artesanía.
¿Qué les recomendaría a los jóvenes?
· Viendo la situación, y en parte si es en forma cultural, les recomiendo que conozcan la actividad artesanal. Pero para tener solvencia económica, que estudien otra técnica. |