Después de conocer, ver y leer lo que es el fútbol profesional en México a nivel directivo, técnico y deportivo, ganas me dan de llorar y fíjese porqué lo digo.
Se recuerda usted que la Directiva del Puebla corrió a su entrenador y director técnico, que dizque porque iban directo a la Primera A, y que impactó a los jugadores e indignó a la gente de la prensa, el radio y la televisión, que algunos criticaron y otros junto con los jugadores pidieron su reinstalación, bueno pos ahora los ilustres directivos declaran que todo el sainete fue planeado, para que los jugadores reaccionaran y no descendieran, en otras palabras, hicieron menos a todos en complicidad con el Director Técnico.
Que pena, en vez de contratar a buenos futbolistas, se valen de engaños para comprometerlos y engañar a la afición.
En cuanto a la busca del perfil del Técnico del Tri, ya perdieron otro mes y no salen de los mismos mediocres, improvisados, pero dóciles entrenadores
Fueron a Europa y hablaron con técnicos, pero no ofrecieron nada y los empleados de la Federación llamados Decio y Compean, ya sugirieron a otro empleado de Televisa, Raúl Arias, como el más viable, con las mismas características del “TalHugo”; dócil, flexible, obediente, sumiso y manejable. La verdad, cuanta razón tiene el dicho con el que empezamos.
En cuanto a las futbolistas, vemos toda la diferencia profesional, mentalidad de competencia, lealtad al juego, respeto al rival, que existe entre los que participan en la Champions League de Europa y los que compiten en la Libertadores. En unos entrega, lucha, esfuerzo, calidad, talento; en La Libertadores menos esfuerzo, mañas, trampas, engañar al árbitro y si es de visitante aunque pierda, pero con la condición de recibir los menos goles posibles, entrenador de lengua, de discurso fácil, de motivación patriótica y populista, es decir, buscar ganar con el menor esfuerzo y la máxima calidad y talento.
Usted en cual fútbol cree que estamos, que participamos, que copiamos, que nos tienen imbuida una mentalidad mediocre y contagiada a directivos ingenuos, incapaces, ególatras y con la necesidad de aparecer.
En fin, una semana de fútbol, quizá mucho fútbol, pero el necesario para poder meditar y concluir que no es cosa de perfiles, ni de estilos, sino de planeación, estructuración e inversión en gente capaz, que sepa y pueda enseñar a las nuevas generaciones de futbolistas, entrenadores, instructores y directivos para que alguna vez en 10 ó 15 años empezar a tener frutos, porque sino, nuca vamos a conocer a Dios y a cualquier “güey”, le rendiremos.
|