“Llegar a la fama es fácil y muchos lo logran. Pero quedarse en ella, pocos lo hacen”. Pelé.
De ese tamaño fue el Tubo Gómez, al que apenas hace unos días le dijimos adiós.
El fue volibolista en el Colegio Luis Silva, campeón por muchos años de este deporte. Ver clavar al Tubo era una delicia. Se levantaba cuan largo era con un resorte maravilloso y no había poder que tapara sus clavados, sus tubazos como gritábamos los niños en ese Colegio cuando él jugaba.
Su liderazgo y su espíritu ganador pusieron muy en alto el volibol del Colegio y de México, ya que junto con algunos de sus compañeros fueron seleccionados mexicanos y Campeones Panamericanos.
Después su temple, su físico, su facilidad para bloquear el balón, lo hizo probar en el fútbol como portero y fue portero y lo fue en un equipo campeonísimo, campeón por más de seis ocasiones en su club y miembro de la Selección Nacional Mexicana en los mundiales de 1954 en Suiza y 1958 en Suecia.
Fue entrenador de la Selección del que esto escribe en 1955, en la Selección del Colegio Luis Silva, en la que también participaba Everardo, mi hermano, Nacho Salas, que después fue jugador compañero del Tubo y el Pato Gómez, hermano del Tubo, que también quería ser portero.
Con el tiempo, siendo yo gerente general del Club Oro, lo contraté para jugar en la Temporada 68-69 y fue memorable su actuación, fue un deportista ganador, logrando varias medallas para Jalisco y para México en los deportes en los que participó y en donde su espíritu ganador lo impulsaba ya que su ego lo alimentaba a seguir, participar y triunfar.
Sin duda que Jaime Gómez “Tubo”, nació para no pasar desapercibido por la vida, triunfador, polifacético, controversial, atacado, discutido, periodista de El Informador, comentarista de radio, candidato a Gobernador, aunque fracasó en esta arista del destino y se lamentaba que sus compañeros del equipo donde jugó no lo hubieran apoyado y acompañado en su aventura.
Claridoso, curiosito para fabricar banderines y chaquetillas bordadas, en fin, un hombre que terminó como historiador del Club con el que participó y que pasó desapercibido para las estrellas de hoy, para aquellos que juegan y no conocen la historia de los clubes, de sus personajes y de futbolistas que mucho antes que ellos ya dieron brillo al fútbol hasta hacerlo trascender y profesionalizar para que éstos cobren lo que nunca soñaron.
Las anécdotas del Tubo fueron incontables. Mucho se puede contar, escribir, ejemplificar, a otros su personalidad los opacaba.
Recuerdo que en el Oro, le cantaba a Pepe Berico, aquélla de Negra Consentida y todo mundo se lo celebraba, ya que Berico tenía su fama y personalidad muy conocida.
En otra ocasión, jugando contra el América en el Estadio Azteca, perdimos 1 a 0 y el portero y los marcos habían impedido que empatáramos y hasta haber podido ganar, motivo por el cual el Tigre Sepúlveda al entrar al vestidor lanzó la playera contra los lockers y gritó: “Esto es pura mala suerte, estamos perdiendo porque aquí alguien está salado”, a lo que el Tubo contestó de inmediato: ¡ óyeme, no, Guillermo, cuando yo llegué aquí, ya estaban perdiendo!
Así conocí al Tubo, como mi entrenador, como futbolista, como adversario, como parte del Club Oro, como amigo, como profesional, como ese ser que nació para no pasar desapercibido en nada de lo que él participó.
Descansa en paz Jaime y no le vayas a quitar el puesto de portero a San Pedro.
En otro tema, podemos afirmar que en un torneo devaluado y mediocre, como es la Copa Libertadores, hubo dos milagros en nuestro futbol y vean si les miento.
Un equipo que es el último lugar en el Campeonato Argentino, vino a jugar el partido de vuelta contra el Atlas y a punto estuvo de arrebatarle la calificación, sin embargo, de milagro el Atlas pudo sostener un empate para pasar a la siguiente ronda.
Igual sucedió con el América, equipo al que su Vicepresidente había sacado de la competencia ya que declaró que no tenían ninguna posibilidad de calificar y que el propio técnico provisional había reafirmado, diciendo que siendo realistas, no tenían ninguna posibilidad de calificar, ya que hacerle tres goles al Flamenco, en Maracaná, y no recibir ninguno, era imposible, por tanto no tenían ninguna posibilidad de calificar.
Sin embargo, el milagro se consumó y América hizo tres goles y no recibió ninguno y calificó, lo que demuestra que el milagro se dio en los dos partidos.
Si alguien sabe de futbol, hágame el favor de explicarme estos hechos.
En el partido de reclasificación entre Pachuca y San Luis, el Pachuca en su afán de ganar, metió a la cancha seis delanteros y hasta siete, buscando un gol para ganar y el San Luis, buscando no perder, metió hasta nueve defensas para no recibir gol.
A fin de cuentas el que metió puros defensas hizo el gol y ganó.
Otro misterio es ¿cómo un equipo que fue el colero de la temporada anterior y que calificó a La Libertadores en un volado, gana su pase jugando con 9 y 10 jugadores colgados de su marco y de milagro logra sacar un empate para pasar a la otra ronda?
Y finalmente, ¿cómo un equipo en el que sus propios directivos, ni entrenadores creían y en el cual van a dar de baja a más del 80 por ciento del plantel, logra el milagro de calificar y ya sus partidarios afirman que con eso libran la campaña?
“Bendito futbol, que con estos milagros permites que coman tantos incapaces, meloricos y badulaques”.
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