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Jueves, 09 de febrero de 2012
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Tonalá de Ayer
Eran más bonitas las calles de Tonalá de ayer
Gilberto Mateos Torres
Las calles del Tonalá de ayer eran más bonitas que las actuales. Las de hoy están horribles. Las de antes estaban diario limpias, sin agujeros, diario amanecían barridas y regadas ya fuera por los dueños o los presos que apresaba la policía cuando cometían algún delito administrativo.
La mayoría de las banquetas del centro de Tonalá eran de cemento, con una que otra piedra de laja y las banquetas de las orillas de Tonalá tenían el piso de ladrillo. Otras eran de piedra y las más lejanas eran de tierra, solamente cubiertas con machuelos.
Las banquetas que eran de tierra, primero las regaban para que no levantara tanto polvo y era agua que le echaban hacía que la tierra despidiera un agradable olor a tierra mojada.
Tonalá se veía muy hermosa con sus calles barridas. A eso de las siete de la mañana todas las banquetas ya estaban muy limpias. Daba gusto levantarse temprano y recibir aquel aroma de humedad que las calles daban al caminar o pasar sobre ellas.
Algunas veces en la presidencia municipal tenían presos en el calabozo y los sacaban a barrer la calle, luego esperaban a que pasara la troca para que pusieran ahí la basura. La mayoría de los presos eran borrachitos que escandalizaban por estar en estado de ebriedad y por eso los encerraban y como no tenían para pagar la multa, la autoridad los ponía a barrer las calles del municipio. En cuanto terminaban su trabajo ya los dejaban salir de la cárcel.
Recuerdo que hace años, enriquecí este comentario con un cuento que va así:
Sucede que el Comandante se arrimó y les dijo a los presos que ya los iba a dejar salir, pero con la condición de que primero iban a jugar béisbol y todos contentos dijeron que sí. Luego el Comandante les preguntó que quién quería se el pitcher y ya uno levanta la mana y dice “yo mero”; vuelve a preguntar el Comandante que quién quería ser el cacher yuno más de los presos levanta la mano, luego pregunta que quienes querían ser los bateadores, luego preguntar que quienes querían pichar para que se hicieran a un lugar especial y luego les dice: “Ustedes van a lanzar la basura a la troca”y los que quisieran cachar les dice: “Ustedes van a cachar la basura y ponerla en la troca y terminado el partido vamos a vaciar la basura de la troca ya que todos resultaron ser buenos para el béisbol”.

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