Considerado como una de las más prominentes figuras científicas del siglo XX
en México, nació el 8 de noviembre de 1876 en Sayula, Jalisco. Sus padres fueron Severo Díaz Larios y Dionisia Galindo, familia dedicada a la fabricación de rebozos y pertenecientes a la estirpe de los fundadores y habitantes de Sayula. Matemático, astrónomo, meteorólogo, geógrafo, y apasionado defensor del Lago de Chapala, Severo Díaz fue el primogénito de los nueve hijos de la familia Díaz Galindo.
La inteligencia extraordinaria de Severo se vio manifestada desde la niñez.
Recibió la instrucción primaria elemental y superior en la escuela municipal
de su natal Sayula, a cargo de Sabino Jiménez Corona, maestro de dotes
excepcionales. El general y gobernador de Jalisco, Ramón Corona, intervino
para que Severo Díaz, de once años, fuera llevado a la capital del estado a
estudiar una carrera científica, a lo que el padre se opuso por
considerar que a su corta edad sufriría lejos del calor de la familia.
A los dieciséis años, ingreso al Seminario Auxiliar de Zapotlán el Grande (Ciudad Guzmán), fue admitido en el segundo año, por sus conocimientos de latín. A los diecisiete años, era el encargado del observatorio del Seminario, que contaba con tecnología importada de París. El nuevo observatorio se enlazó por telégrafo a la
central de la ciudad de México y al resto de los observatorios del país, con
los que intercambiaban información. El 9 de septiembre de 1900, a los
veintitrés años de edad, el presbítero Severo Díaz Galindo recibió la
ordenación sacerdotal, su paso por dicho lugar dejó muestras de su talento
en diversos actos públicos de competencia en el saber con sus compañeros de
generación.
Disuelta la cátedra de teología del seminario zapotlense, varios maestros se
trasladaron al seminario Guadalajara, dicho lugar contaba con un
observatorio, del cual se hizo cargo Severo Díaz hasta que en 1913 la
revolución cerró la institución. El prestigio del joven meteorólogo le
permitió hacerse cargo del observatorio de la Escuela Libre de Ingenieros,
en 1921, dirigió el Observatorio Meteorológico del gobierno estatal, que
paso en 1925 a depender de la Universidad de Guadalajara. En 1947 cambió su
nombre por el de Instituto de Astronomía y Meteorología, lugar del que fue
director hasta su muerte.
Considerado como el más avanzado de los meteorólogos del país en su tiempo,
el padre Severo Díaz, tuvo el reconocimiento y prestigio internacional, por
su trabajo y publicaciones. En 1906 presentó en el Congreso Internacional de
Geología sus Efemérides del volcán de Colima, trabajo elogiado especialmente
por la delegación cubana. Otras de sus publicaciones son: El centro del
universo, Cosmografía de la luna y un tratado de álgebra y complementos de
aritmética, destinado a la enseñanza en secundarias y seminarios. Presidió
en Guadalajara la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística desde 1923
hasta el día de su muerte.
Al mediodía del 14 de Septiembre de 1956, a los ochenta años de edad,
víctima de una trombosis, Severo Díaz no llegó a sentir su muerte, ya que
había perdido el conocimiento 2 o 3 días antes. Ese día en su casa de
Garibaldi 440, la gente se encontraba dando su último adiós al “Padre Díaz”,
su guardián en la vigilancia del cielo, y un ferviente defensor del lago de
Chapala.

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