Los turistas entran a Tonalá de Hoy en busca de utensilios acordes a su gusto y salen del Tonalá del Mañana, cargados de cacharros de cerámica, tradición alfarera que se remonta a tiempos prehispánicos.
Estas actividades surgen bajo el trueque entre consumidores mercachifles, buhoneros, bisuteros, marchantes, comerciantes, o clientes.
Tonalá de Hoy es un polvoriento pueblecito de más de 500 001 habitantes, y no es el lugar más atractivo del mundo, se trata de una aldea moderna que se forma con una mezcla de calles y casas de tipo popular, alberga en sus entrañas talleres y tiendas de artefactos, donde los artesanos realizan piezas que acaban figurando en colecciones de museos internacionales.
Las técnicas y métodos del bruñido, son de origen remoto, provienen -por conducto de los persas- desde la antigua China, estas técnicas llegaron a Jalisco después de viajar a través de los siglos en las alforjas de españoles, romanos, griegos y árabes, los motivos de la decoración son muy parecidos a los de origen pérsico, “flora y fauna local”.
Matizan la cerámica negra y roja con esmaltes y gretas a base de tierras y líquidos metálicos, barnices y lacas, cenizas de pino ó de hiedras, viejos secretos provenientes del Japón, que se combinan con concepciones e inventos o recursos de tipo moderno, de ahí se producen resultados fascinantes que mejoran en mucho la versión original antigua.
Durante el virreinato, se producían en Tonalá de Ayer piezas admirables de alfarería suntuaria, urnas engalanadas con pinturas y trabajadas con metales preciosos de oro y plata, otras de usos domésticos esmaltados con óxidos y horneados a temperaturas bajas y altas.
Con la venida de los conquistadores españoles, a este histórico imperio del inmemorial Tonallan, se le llamó “fabrica del paganismo”, ya que desde “El Tonalá Antiguo” provenían los innumerables ídolos que se tributaban en otras regiones.
Los temas que se ilustran en la superficies coloridas de las cerámicas de barro, arcilla y porcelana, no han variado con el devenir de los años, se ilustran vistosos trazos adornados con flores, pajaritos, venados, búhos y conejos que lucen ojitos pícaros y ovalados, se imponen en las pinturas, animalitos de forma graciosa. La alfarería le proporciona al diario batallar del alfarero, una oportunidad de recuperar su sabiduría ancestral a la usanza tonalteca, que mucho admiran los visitantes que andan en busca de adornos innovadores para sus casas, la cerámica es una actividad que atrae al visitante deseoso de productos artesanales, y sino como dijo San Juana Good Bye My Life.
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