Allá por los años de 1930, los muchachos del barrio de las calles Ramón Corona, Cuauthémoc, Allende e Insurgentes que era el cuartel cuarto, se juntaban a jugar pelota o futbol en la calle o en algún barbecho medio emparejado.
Las pelotas eran hechizas, de trapos viejos primero y luego de cuero, cuando lograban juntar algo de dinero para comprar un balón.
Las porterías eran dos piedras semejando los postes y después dos palos con un lazo atravesado.
Tanto en Guadalajara ya se jugaba futbol, como en Tonalá, los muchachos querían imitar a los que ya eran profesionales.
La muchachada jugaba frente al pozo de castiabenita y algunas veces terminaban tan sudados y llenos de polvo que aprovechaban el agua de ese lugar para refrescarse.
Uno de los primeros campos que hubo en Tonalá fue el que estaba entre Allende e Independencia donde se jugaba con pelotas de cuero, el cual era muy pesado sobre todo en época de lluvias.
No faltó quien promoviera un campo más grande y este se ubicó en Allende y Pedro Moreno donde ya no se hacía el amontonadero de jugadores como en la otra cancha.
Los jugadores le fueron quitando los bordos, huisaches, y las yerbas al campo y poco a poco se fue mejorando.
Fue en ese campo que los jugadores decidieron cambiarle el nombre al equipo pues en un primer momento se llamaba Miseria y luego Oriente el cual sigue hasta la fecha.
Su uniforme era amarillo con rayas rojas y calzón blanco el cual fue acordado por la mayoría. En este campo se dejaron de usar los palos con lazo y se pusieron porterías de madera en forma.
Los pioneros del club Oriente fueron entre otros: Epigmenio Mateos, Nicolás Gabriel, José Bautista, Magdaleno Coldivar, Maclovio Cervantes, Cirilo Coldivar, Juan Cosalá, Luis Frías, José Ramos, José Cervantes, Juan Basulto, Evaristo Nogal, Catarino Cachindo y Juan el Guajico. |