El futbol profesional era el deporte espectáculo más apasionante de nuestro país, pero llegaron los negociantes y ellos le pusieron más atención y más inversión a la mercadotecnia que al deporte; a vender camisetas, que a hacer un buen equipo; a construir estadios y buscar patrocinadores, que a ganar campeonatos o torneos de alta competencia; a querer producir jugadores con entrenadores baratos e improvisados que a buscar un estilo que identifique al futbol mexicano y a sus jugadores.
Es ilógico pensar que en los partidos importantes nacionales o internacionales, los estadios resulten insuficientes y se construyan estadios con cupos medios o bajos y que estos sean vendidos en su mayoría por toda la temporada; esto impide el poder asistir a la gente o aficionados con menos recursos ya que esto provoca que existan menores lugares para la venta al público y que los espectáculos o partidos internacionales no sean factibles ya que el mayor número de aficionados no paga por tener su lugar por toda la temporada; y a los promotores no les conviene tener un estadio con pocos lugares y me pregunto: si el estadio Jalisco con 64 mil lugares resulta insuficiente para los partidos y provoca reventa y compra de partidos por SKY, imagínense con estadio más chico; pero claro, el que compra los derechos de televisión también vende la imagen de SKY, así el negocio es más redondo y si la señal la compran restaurantes y bares, pues más negocio.
Sin embargo, ningún dueño de equipo se preocupa por mejores jugadores, mejores entrenadores, mejores equipos, todos quieren patrocinadores, todos quieren venta de uniformes y la cantaleta de jugadores de la cantera cuando estos tienen por lo menos 5 ó 6 campeonatos, siendo novatos, soñando con venderlos y hacer más negocio; otros equipos utilizan el hacer una contratación mediática es decir, contratar a alguien con el fin de que el nombre del jugador o entrenador llame la atención a los aficionados y lavarse las manos como diciendo yo no sé, yo ya traje a alguien con nombre y si no funciona, pues ya vendrá otro.
Y así se va este futbol poco competitivo, sin responsables ni responsabilidades, sin planes, ni proyectos a futuro, sin infraestructura de formación de jugadores, sin infraestructura de clubes, sin directivos preparados, sin una federación libre de decidir lo que beneficie al futbol y sólo ejecute lo que conviene a los dueños de los equipos, ya que son empleados de los mismos.
Es difícil entender por qué si sólo son dueños de un equipo se apropien de la Federación que es la representante de las demás divisiones profesionales o semiprofesionales como es la tercera división y todo el futbol amateur del país.
Sin embargo, esto se hace posible porque las autoridades federales del deporte están coludidas y reciben prebendas de la Federación Mexicana de Futbol. Sería más sano que cada dueño hiciera lo que quisiera con su equipo, una vez que cumpliera sus obligaciones fiscales, legales y de asociación y dejar que las demás ligas o asociaciones se manejaran con libertad y no que la Federación imponga sus dictados a su conveniencia.
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