Los roba chicos se niegan a pagar más de lo que la FIFA autoriza; USD 300,000.00
Los dueños de los equipos de fútbol empezaron a quejarse ante la Federación Mexicana de Fútbol de que unos hombres malo llamados promotores, buscadores, visores o scouts, les quieren quitar a sus niños prodigio para llevarlos a Europa, esto con el fin de que puedan mejorar técnicamente, educacionalmente, personalmente y labrarse un porvenir económico ganando euros, si es que demuestran sus avances, aplicación y desarrollo.
Los clubes mexicanos aducen que no que no es la cuestión económica lo que los hace reclamar los derechos de formación de joyas futbolísticas, sino lo humano, lo social, lo formativo y sin embargo algunos realizan el pago de los derechos de formación que la FIFA autoriza; de 100 a 300 mil dólares, argumentando que es poco dinero, que ellos invierten más en formar a sus jugadores.
Usted juzgue este razonamiento si los jugadores tan sólo tienen entre 14 y 15 años. ¿Verdad que es la avaricia lo que los hace protestar?
Bien, la FIFA si autoriza las transferencias de jugadores menores de 18 años de un país a otro, siempre y cuando se cumplan los artículos 19 y 20 del Reglamentote Transferencias: “Transferir es pasar de un club a otro de –un país extranjero un menor de 18 años, pero para transferí es necesario demostrar pertenencia, por tanto sino tienes un documento legal deportivo que lo demuestre no tienes más que derechos de formación”.
Como ve, ni los visores, ni los promotores están robando niños, ni pirateándose estrellas menores, sino adolescentes prospectos a buenos futbolistas a clubes que los puedan formar y proyectar en un futuro al fútbol profesional del mundo.
Estos dueños de equipo que se sienten mártires, deberían pedir a la Federación Mexicana de Fútbol que en sus reglamentos se incluyan artículos que los obliguen a pagar a los clubes amateur, que forman jugadores, un pago acorde a edad, calidad y experiencia de los prospectos, ya que sus visores se llevan a los clubes con los mismos argumentos que los europeos, a los niños y jóvenes para sus equipos a los que en ese mismo momento se apropian para que no se puedan ir a otro club profesional del país.
De eso no hablan, de eso de no hacen problema, de eso no se desgarran las vestiduras, sino que solamente hablan con ellos y apoyados en una carta de patria protestad se los llevan, sin siquiera avisar o mucho menos dar las gracias.
Eso si se lo callan, eso no les conviene que se sepa, mucho menos que se reglamente, así que como dijo aquel: El que a hierro mata a hierro muere”. Pero los dueños, presidentes o encargados de los equipos amateur no lloran, es porque ellos hacen fútbol por tan sólo el amor al fútbol y saben que es un triunfo que uno o varios de sus jugadores progresen, triunfen, labren un porvenir para ellos y sus padres,, pero los dueños de los equipos ladran, lloran y se quejan cuando alguien tiene mejor visión que ellos, en cuanto al futuro de estos prospectos y al ver que no pueden hacer negocio, sacarles provecho, ladran, chillan y hacen escándalo, ya que su avaricia sólo los hace ver el signo de pesos, dólares o euros que dejan de percibir; pobrecitos, su enfermedad no los deja ver más allá del beneficio que les puede hacer a estos prospectos y al fútbol mexicano, al cual no se cansan de exprimir por todos lados.
Finalmente, estos arribistas, estos negociantes de fútbol, no quieren entender que el tiempo de la esclavitud, o como dice Blatter, la moderna esclavitud, ya pasó. Miguel Hidalgo la abolió en esta ciudad hace muchos años. Vean las cosas claras, con espíritu de servir, de ayudar, de fincar con su apoyo un futuro para estos jóvenes. Dense cuenta que no les pagan, no los becan, no los apoyan, no los proyectan. No lloren porque no ven lo que otros si ven, los que otros si se atreven a invertir. Tal parece que ustedes son como los borregos, sólo quieren mamar y dar de topes. Hagan y dejen que otros hagan, que al fin y al cabo si ellos triunfan, México será el único beneficiario; que a caso no se dan cuenta lo que Pavel, Márquez, Salcido y otros han madurado como futbolistas y personas, después de jugar y vivir en Europa.
No quieran parecer ____ que prefieren comer a sus hijos a que estos se vayan y hagan su mundo aparte.
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