Como cada 25 de Julio, fiesta patronal dedicada a Santiago Apóstol, en Tonalá revivió la tradición de los tastoanes.
“La jugada”, como se conoce la representación de los tastoanes ha evolucionado. Hace años, el acto consistía en montar en un cuadrado, a un costado, un estrado donde se sentaban los “reyes”, ante los cuales los caciques disfrazados presentaban reclamos de tierras. Con sus garrotes hacían señales de medir el terreno y con gritos pedir justicia.
Otra parte de la representación consistía en el enfrentamiento entre los tastoanes y el Santiago, en memoria de la batalla que sostuvieron los naturales de Tonalá y los españoles en el Cerro de la Reina, el 25 de Marzo de 1530.
Una de las tradiciones era que los tastoanes recorrieran las calles de la población entre gritos y amagos a la gente para asustarla.
El grito tradicional era una serie de borucas que terminaban con la palabra “ahiscaquema”, que los historiadores han interpretado como la exclamación de guerra y que significaba “hasta tu muerte o la mía”.
Hasta hace años, la representación completa de los tastoanes era lo principal, mientras que su indumentaria, su máscara y su chimal o greñero era el complemento de la obra.

Hoy se da más importancia a las máscaras que los artesanos diseñan con mucha imaginación. Parecería que se trata de una competencia a ver quién hace la máscara más estrafalaria, lo que da lugar a verdaderas obras de arte.
Como toda fiesta popular, los tastoanes en Tonalá han evolucionado, al gusto e interpretación de sus promotores actuales. De todas maneras, el público disfruta de la fiesta y se congrega para compartir una costumbre varias veces centenaria.
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