Vamos acordándonos de “La Pistoja” o más bien de Severiano Ramos que en paz descanse. Don Severiano era un buen alfarero que hacía ollas frijoleras, jarros de a cuarto, de medio y de un litro.
Severiano, al igual que a muchos tonaltecas, le gustaba el tequilita, a veces ya tomadito le daba el gusto de cantar algunas de las canciones de moda de los años 40s y 50s, recorriendo las calles de su pueblo querido.
Y aunque después de sus buenos tragos le daba gran cruda, pero no dejaba de trabajar su loza, porque de eso vivia.
Severiano, la Pistoja, era muy cumplido con sus marchantes (compradores) pues tenía un pequeño puesto en el tianguis afuera del mercado municipal. Él tenía a sus clientes quienes le compraban o a veces le pedían fiado, pero nunca tuvo problemas con nadie.
Severiano, era de los que también vendía su loza en San Juan de Dios y al que hoy es el mercado Alcalde, lugar donde muchos tonaltecas incluso feriaban su artesanía.
Severiano Ramos era en su tiempo un buen futbolista que militó en el Club Oriente, habiendo hoy todavía algunos tonaltecas que lo recuerdan.
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