Como cambian los tiempos, la gente, las costumbres y muchas cosas que hacen que la plaza de Tonalá en las noches sean tristes, en comparación con las noches de antes que tenía nuestro pueblo. Noches alegres, la plaza se llenaba de gente, sobre todo los domingos: algunas personas comiendo pozole, otras, atole con tamales; había puestos de venta de agua fresca, cacahuates y semillas tostados, venta de nieve.
Aquella gente con una sonrisa buscando siempre con quien platicar; las muchachas y los muchachos dando vuelta al cuadro regalándose flores o echándose confeti en la cabeza así como serpentinas.
¿Que pasa?, ya no hay quien se haga cargo de juntar dinero con los comerciantes, con los políticos, con el mismo público para pagar a la Banda de Música, para volver a tener aquellas noches alegres para todos, no solo para unos cuantos. Para todos aquellos que quieren pasar un rato alegre en la Plaza principal de Tonalá y que nuestro pueblo se vea alegre como antes.
Al comercio le va mejor con estas fiestas de alegría; ya no queremos un Tonalá triste.
Ahora llega uno a la Plaza y se asoman por ahí unas cuantas gentes; antes, las bancas y hasta las banquetas servían de asiento para observar a los músicos tocar, cuando no uno se ponía a bailar.
Desde hace varios años no tenemos serenatas en la Plaza; yo creo que va siendo tiempo de que surja un patronato o que el Presidente municipal actual junte a un grupo de personas para que apoyen a los intérpretes y que nuestro kiosco tenga como antes una banda de música.
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