No trae las cadenas de oro en el cuello que lo caracterizaban. Ya ni siquiera usa reloj, para no pensar en el tiempo que podría pasar preso en el Reclusorio Preventivo de Jalisco.
Sus camisas desabotonadas hasta el pecho y la ropa de marca cambiaron por el blanco y beige que uniforman a los internos. En lugar de guardaespaldas, ahora lo siguen un par de custodios.
Atrás quedó la vida que tuvo el Alcalde destituido de Tonalá, Jorge Vizcarra Mayorga; sin embargo, asegura que la noche del jueves, su primera en prisión, durmió muy bien.
En entrevista con MURAL, el aún panista detalla que se dedicó a la compra venta de carros en Estados Unidos mientras estaba prófugo por los cargos de delincuencia organizada, abuso de autoridad y el homicidio de Carlos Romo Guízar, quien fuera su director de Mejoramiento Urbano, asesinado en abril de 2007.
Vizcarra quiere llorar. El optimismo desaparece cuando le preguntan por sus hijos. Dice que hace meses que no los ve.
Pero no pierde la fe: asegura que saldrá libre y, si es antes de que concluya el trienio, confía en volver a la Presidencia Municipal de Tonalá.
"No sé cuánto tiempo voy a estar aquí, pero eso si te puedo decir, de aquí voy a salir inocente", sentencia.
¿Se entregó o lo agarraron?
Me entregué. No sé de dónde sacaron eso de la Interpol.
¿Por qué?
Me decía mi esposa que ya se la veía muy complicada en los gastos, estar tratando de mantener a mis hijos tranquilos porque no me veían, el estar cuidándose de las llamadas, que estuviéramos incomunicados. Lo estuvimos platicando alrededor de dos horas. Salimos de comer y cometí una infracción de tránsito.
¿Fue a propósito?
No estaba visible una placa y una patrulla normal me detuvo. Me estaba levantando el folio y me dice: '¿si me permite el papel migratorio?', y le dije: 'no, no lo tengo'. Le llamaron a Migración y ya en Migración les dije 'soy fulano de tal, tengo esta situación y es mi interés no tener ningún problema con Estados Unidos'. Me dijeron 'OK, qué bueno que nos dice eso, para nosotros llenar en ese sentido el reporte'.
Me dieron la hoja y ellos me dan la oportunidad y me dicen 'si usted cree que con el asunto de lo que le están acusando corre su vida riesgo en México o algo, usted puede solicitar una cita con un juez de Migración y pagar una fianza y se queda aquí en Estados Unidos en lo que se arregla su situación en México' y yo le dije que no. 'Es mi deseo -porque no me voy a estar escondiendo de algo que no hice- es mi deseo salir y si en este momento me pueden poner a disposición de la autoridad que competa'. Entonces, fue Migración quien me entregó precisamente por la explicación de mi asunto y me llevaron, en Tijuana.
¿Se negoció algo para que regresara?
No. Nunca. Yo no puedo negociar nada con nadie ante tal injusticia. No me voy a declarar culpable de una situación que perfectamente saben todos los niveles de Gobierno que yo no tengo ninguna responsabilidad.
Por algo pasan las cosas. Soy católico y pienso que por algo tengo una misión aquí adentro, y con el favor de Dios pronto voy a salir. ¿Cuándo? No lo sé, a lo mejor me tardo el periodo constitucional, a lo mejor me tardo un mes más, a lo mejor tengo que pasar un año aquí, pero voy a salir y se va a esclarecer todo.
¿Cuándo iba a verlo su esposa?
Ella había ido a visitarme dos ocasiones, tres ocasiones con esta vez.
Hay señalamientos de que a ella la siguieron cuando pasó por Migración, porque le encontraron un pasaporte suyo, que iba a entregarle 6 mil dólares.
No, eso no es cierto, a mí nunca me entregó dinero, ni nada, porque ya no traía dinero ella.
¿Con quién vivía allá?
Vivía con una familia ahí (desde diciembre de 2007).
¿Amigos o familiares suyos?
Amigos que me adoptaron... Aunque estuve apoyándome con ellos, cada 15 o 22 días cambiaba de residencia, a diferentes lugares, ahí mismo en el área de San Diego, para de alguna manera evitar cualquier situación.
¿Quiénes han sido sus incondicionales? ¿Cuál ha sido la gente en que realmente se dio usted cuenta que podía confiar?
¿Cuántos dedos ves en esta mano?
En esta mano son cinco. Pues yo te puedo decir que hasta me sobran dedos para decir en quién podía confiar.
Mucha gente que se decía amigo da la espalda y hasta incluso niegan la amistad, pero en realidad muy poca gente fue la que nos estuvo apoyando de manera solidaria, moral, a lo que es mi familia, esposa, hijos, y mi mamá y hermanos.
¿Hubo alguien en quien ustedes confiaban y que los hayan traicionado?
Hubo personas que se comprometieron a estar al pendiente tanto económica como moralmente y, pues, bueno, eso fue de palabra, porque nunca ni siquiera fue un 'oye, Ana (Delia García, su esposa), ¿cómo están los niños?, ¿ocupas esto, ocupas lo otro?'
¿Cree que se hará justicia en este caso? ¿A qué se atiene?
No confío en la justicia del hombre. Vuelvo a decir, señor Procurador: si tiene pruebas, sáquelas, porque no tiene una sola prueba en contra mía, porque nunca he hecho una situación fuera de lugar.
Ya hay varias personas involucradas. Finalmente el que murió era su compadre.
Eso es lo que no les perdonó al Procurador (Tomás Coronado) a Rayas (Carlos Alberto Rayas, jefe de la división de Asuntos Especiales y Homicidios Intencionales de la Procuraduría estatal), que me hayan involucrado en una situación de un amigo mío, de Carlos Romo. Era mi compadre, era mi amigo, era uno de mis mejores directores y que me hayan acusado de lo de él, no se los perdono.
¿Qué cree que haya detrás de ese asesinato?
No sé, a lo mejor situaciones personales. Yo no conozco a fondo si mi compadre tenía problemas o no, con quién los tenía, yo lo desconozco, ni sé si fue por una situación del Ayuntamiento. Ese era el trabajo de la Procuraduría, investigar. No lo hicieron de la manera adecuada.
Se hablaba de los negocios de maquinitas tragamonedas...
No sé, a mi Carlos jamás me habló de maquinitas tragamonedas, jamás. En lo personal, un compromiso de campaña fue acabar con esas máquinas, y desde que yo entré hasta el mes de octubre (de 2 llevábamos más de mil infracciones y más de 900 incautamientos de máquinas.
Pero se hablaba que dentro de la gente de su equipo estaba Sigala, que se lo disputaba...
A ver, se dice, ¿verdad? Es que de un dicho yo puedo decir muchas cosas. ¿En dónde están las pruebas? Pero yo si te puedo dar las pruebas de que yo estaba haciendo todo lo contrario.
¿Confía en salir bien librado?
Ah, claro que sí.
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