Hace más de 70 años, que de niños ya nos entreteníamos jugando a la rayuela, una diversión que gustaba mucho. Uno podía jugar en terreno blando y parejo. Se pintaba una raya de unos 3 metros de larga y al centro se hacía un hoyito pequeño de unos 4 centímetros.
Se ponía otra raya en la distancia que acordaran quienes iban a jugar. A veces distante 4 metros o en otras menos o más según el caso.
Para distinguir el hoyo se hacía un papel blanco o se buscaba uno metálico como el que viene en los cigarros y se ponía junto al hoyo; este servía de guía para tratar de meter la moneda en dicho hoyo.
Generalmente eran de apuesta las competencias, a veces de una moneda de 5 centavos, de 10 o de 20 pero siempre se apostaba algo; es importante decir que el pueblo era pobre, los niños de entonces nos divertíamos con lo que bien podían darnos nuestros padres, y el ganar una apuesta nos permitía comer golosinas, galletas y hasta elotes por mencionar algo.
Este era un juego para hombres y mujeres así como para chicos y grandes.
Este juego de la rayuela se jugaba mucho por ser un juego limpio y alegre para todos.
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