Con sorpresa e indignación este viernes 5 de septiembre de 2008 varias personas nos dimos cuenta que robaron la tradicional piedra de la campana la cual por cierto estaba en una propiedad municipal, pues en la Administración municipal pasada las autoridades de entonces le compraron una extensión importante de terreno en una de las laderas del Plan del Guaje al Sr. Antonio Ordóñez, para precisamente promover un parque natural panorámico y donde el centro de atracción sería precisamente el citado monumento arqueológico.
Cabe decir que en el libro Tonalá de Ayer y hoy, realizado por Jaime de Anesagasti a finales del siglo XIX pero publicado más de 40 años después, se habla de la piedra de la campana al igual que de la piedra bullidora la cual estaba ubicada por el rumbo de Tetlán (y las Piedrotas) y que fue destruida un poco antes de que nuestro Párroco escribiera ese volumen.
Cuando en el 2005 Palemón García sometió a Sesión de Ayuntamiento la compra de ese predio natural recibió una lluvia de críticas –de hecho casi todos los medios de comunicación incluso se burlaron- por “comprar una piedra” en varios millones de pesos, sin pensar que ese monumento goza de una gran tradición dentro de la colectividad de nuestro municipio.
Este hecho lamentable que lastima las raíces de los tonaltecas, se viene a situar en el contexto de pérdida, robo, deterioro y destrucción de muchos de nuestros monumentos históricos como la original estatua de la Reina Cihualpilli en la cúspide del cerro de la Reina a mediados del siglo XX; la destrucción de varias estatuas que estaban afuera de la Parroquia, esto también a principios de ese siglo; el abandono total de la Garita de Puente Grande, del Casco de la Ex Hacienda de Arroyo de Enmedio; el robo del idolillo de la Estatua de la Reina Cihualpilli a mediados de 1990; la mutilación de la estatua del Pío IX el año pasado sin que nadie haya hecho nada hasta la fecha y ahora el artero robo de la piedra de la campana.
Este evento habla muy mal desde luego de quienes cometieron el hecho pues sabían lo que hacían, ocasionando con ello la pérdida poco a poco de nuestros vestigios, de nuestros valores históricos tradicionales; pero habla mal también de las presentes autoridades municipales que no tienen el cuidado de resguardar nuestros monumentos arqueológicos, culturales e históricos.
|