Hace dos semanas circuló la versión de que la “Piedra de la Campana” había desaparecido del sitio donde había permanecido por siempre.
La realidad es que fue derribada por alguna o algunas personas inconcientes pero que ciertamente sabían lo que hacían pues en esa zona hay bastantes lugares donde existen diversos amontonamientos de piedras, pero justamente fue derribada la histórica Piedra de la Campana quedando muchos metros abajo del acantilado donde estaba ubicada, resquebrajándose parte de ella en varios pedazos debido a los golpes que sufrió en el trayecto de varios metros cuesta abajo.
Este hecho sin duda es de mala fe, pues fue realizado con toda la intención de acabar con la tradición de este singular monumento arqueológico.
Curiosamente aunque apenas algunas personas nos dimos cuenta del hecho, según estimaciones, este evento sin duda tiene muchos días de que aconteció, lo que nos habla del poco cuidado que tiene la autoridad municipal actual en preservar nuestros ricos tesoros, sobre todo, pensando que en este caso, la Piedra de la Campana se encuentra ubicada en un terreno propiedad municipal pues hay que recordar que en la Administración pasada se compró ese sitio con la intención de fundar ahí un parque ecológico donde estuviera como parte central el monumento de la Piedra de la Campana con una cédula explicativa de lo que representa (o, representaba) para la comunidad tonalteca este monumento natural.
Por citar algo, según algunas crónicas y la historia oral nos dicen que ese lugar era sagrado y representaba mucho para los gobernantes tonaltecas; se dice que la Reina Cihualpilli acudía ahí para realizar consultas con los dioses, para meditar e incluso para tomar algunas determinaciones importantes en el ámbito político.
No en balde, el Cura Jaime de Anesagasti y Llamas, en sus memorias, después convertidas en el libro “Tonalá de Ayer y Hoy” a fines del siglo XIX, dedica un capítulo entero a los tesoros tonaltecas destacando las explicaciones (y la importancia) que tenían la Piedra Bullidora, que estaba ubicada por el rumbo de Tetlán (destruida en su tiempo, pero que él alcanzó a obtener un fragmento); y la Piedra de la Campana, que era única en su tipo, con características muy especiales y que era un gran monumento preciado por los tonaltecas.
Hoy, y poco a poco, ante la negligencia de las autoridades en turno poco afectas ya no digamos al rescate sino a la preservación de nuestro patrimonio se han venido deteriorando, perdiendo y destruyendo nuestros monumentos históricos y culturales sin que prácticamente nadie haga nada por remediar la situación.
Así, Ayer fue la estatua del Pío IX afuera de la Parroquia de Tonalá; hoy, la Piedra de la Campana…haber mañana que sigue.
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