La característica de la actual Administración municipal de Tonalá ha sido la inestabilidad de la plantilla de funcionarios y personal de base, lo que provoca desorganización interna, ausencia de obras y deficientes servicios públicos.
A menos de 15 meses de que termine y a siete meses y medio de que haya nuevo Presidente Municipal, el panorama ofrece los siguientes aspectos:
En el cargo de Presidente Municipal van tres titulares: Jorge Vizcarra, Salvador González y Agustín Ordóñez. Podría haber un cambio más si prospera un amparo. Tantos cambios son únicos en el país.
En la Secretaría General, el titular inicial Ricardo Sigala Orozco abandonó el puesto cuando la justicia le andaba pisando los talones. Está en la cárcel sujeto a proceso, entre otras acusaciones, por homicidio. Lo sustituyó Mónica Vázquez durante dos meses y cacho para dejar luego el cargo a Hugo Salazar.
En la secretaría particular del Presidente Municipal comenzó Iván Ruiz con Jorge Vizcarra; siguió uno más con González del Toro y con Agustín Ordóñez ocupó el puesto Álvaro Alatorre, quien fue removido para poner en su lugar a Jorge Vazquez.
El extraño caso
de la Tesorería
Ramiro Suárez Nuño fue tesorero durante año y medio. Fue relevado luego de intensas presiones en su contra, ya en la gestión de Agustín Ordóñez, en un cuestionado movimiento.
Para sustituir a Suárez Nuño eran mencionados varios nombres, entre otros, el del contralor Iván Peña. Se dio marcha atrás, porque Peña era relacionado con Jorge Vizcarra a quien le habría donado, prestado o vendido una casa nueva a cambio del puesto de contralor.
Ramiro Suárez Nuño fue sustituido por Salvador Santana Loza, quien aguantó unas cuantas semanas y tiró la responsabilidad.
Mientras era nombrado el nuevo Tesorero, salió a la luz que fueron cobrados ilegalmente cuatro cheques del Ayuntamiento en Banamex por poco más de 700 mil pesos. Llama la atención que cualquier cheque, por mínima que sea la cantidad, no es pagado si quien presenta el documento no se identifica a satisfacción del banco.
El Ayuntamiento de Tonalá explicó que los cheques fueron “clonados”. El caso es que los documentos fueron cobrados, indicio de que quien cobró y quien pagó se identificaron mutuamente.
Al conocerse el hecho, Banamex reintegró el dinero al Ayuntamiento, reconociendo así que la operación fue ilegal.
Tranquilamente, como si el reintegro del dinero borrara el delito cometido, el Ayuntamiento quedó satisfecho y dejó las cosas en paz. Pero ante tamaña aberración, el pleno del Ayuntamiento, por mayoría, ordenó investigar el asunto y presentar la demanda penal del caso. Se espera que la Procuraduría General de Justicia del Estado ponga a cada quien en su lugar y se ejerza la acción legal correspondiente.
En el seno del Ayuntamiento llamó la atención que siendo la Dirección de Egresos de la Tesorería la responsable del manejo de las chequeras y del control de todo pago que se hace con dinero público, no se haya esperado a que la Procuraduría terminara su investigación para nombrar nuevo tesorero.
Causó extrañeza entre los propios regidores que haya sido nombrado sustituto de Ramiro Suárez el Director de Egresos, J. Jesús Alcaraz Ayala, es decir, el funcionario encargado de controlar la expedición de cheques y quien debe saber el fondo de la llamada “clonación” de documentos.
En los menos de dos años que lleva la actual Administración municipal, la Tesorería es la que más cambios ha registrado en sus direcciones de Ingresos, Egresos, Catastro, Inspección y áreas medias y bajas. Más de once directores han sido removidos.
Otros cambios
La Dirección de Seguridad Pública lleva tres titulares. El primero, Miguel Magaña Orozco, prófugo de la justicia, bajo la acusación de homicidio, entre otros cargos; el segundo, Aldo Monjardín; y el tercero Roberto Rodríguez Preciado.
En los mandos medios y el personal de tropa de Seguridad Pública las bajas y altas han sido prácticamente masivas.
En la Oficialía Mayor de Cultura salió René Arce y entró Gustavo Ángeles García.
En la Oficialía Mayor Administrativa o Dirección General de Administración y Desarrollo Humano salió Armando Bollain y entró Jaime Arturo Martínez Galván.
La Dirección General de Infraestructura, Servicios y Desarrollo Sustentable cambió de titular. Salió Guillermo Medrano Barba y entró Martín Corona. La incertidumbre reina en la dependencia porque Corona no ha logrado integrarse ni integrar el equipo bajo su mando, al grado de que, según sus subalternos, parecería que le está haciendo el favor al Ayuntamiento de Tonalá al aceptar el cargo. Con su actitud da a entender que Tonalá no lo merece.
En la Dirección de Obras Públicas van cuatro cambios. Comenzó Julián García Jáuregui, siguió Rafael Álvarez, luego Francisco Torres Lizárraga y, hasta ahora, Luis Vázquez Duarte.
En Planeación y Desarrollo empezó Rafael Álvarez, luego Daniel Lepe y la actual Raquel Medina Garibay. En el resto de las direcciones los cambios han sido el pan de cada día.
En Octubre de 2007, cuando estaba en su apogeo el “caso Vizcarra”, el presidente municipal ordenó el cese de 27 funcionarios en un intento desesperado por desviar la atención de su persona, pero la situación empeoró.
En Febrero de 2008, el presidente en turno Salvador González del Toro ordenó 16 cambios en un solo día, lo que provocó su caída, al tocar intereses de sus enemigos políticos dentro de la bancada del PAN.
En Abril de 2008, Agustín Ordóñez llevaba 14 cambios y a la fecha se calcula que entre funcionarios de primer nivel y personal de planta lleva casi 200 despidos o remociones.
Consecuencias
Consecuencias de la excesiva rotación de personal:
1. Los programas de trabajo no tienen principio ni fin, porque nadie puede hacer planes en tan corto tiempo y bajo la presión de la inestabilidad. Tampoco puede haber continuidad en algo que no ha empezado. La comunidad recibe obras y servicios mínimos, caros y malos.
2. La mayoría de los cambios implica el pago de una cantidad de dinero a criterio del presidente municipal o de sus allegados, porque mientras a unos se les “indemniza” generosamente, a otros se les despide sin liquidación alguna, lo que da lugar a demandas laborales que, al final de cuentas, salen costosas porque usualmente el Ayuntamiento no respalda legalmente el cese. Sólo en 2008 la partida para indemnizaciones asciende a diez millones de pesos.
3. La inestabilidad de los mandos directivos y de la plantilla en general del Ayuntamiento propicia corrupción, improvisación de tareas, gastos excesivos e inútiles y la contratación indiscriminada de personal.
Futuro incierto
El futuro se presenta más incierto que ahora porque la Procuraduría de Justicia del Estado realiza una averiguación previa cuyos resultados pondrán en serios aprietos a personas de primer nivel.
Por su parte, el Congreso del Estado examina la inestabilidad del Ayuntamiento de Tonalá, reflejada en la excesiva rotación de personal y las irregularidades en el manejo del dinero, por lo que no sería remoto el nombramiento de un Concejo Municipal.
Debe decirse que, Octubre de 2007, el Congreso estuvo a punto de nombrar un Concejo Municipal, posibilidad que vuelve a tomar fuerza.
Como mera referencia, debe recordarse que el presidente del PAN en Jalisco, Eduardo Rosales, quien ha tomado las más importantes decisiones ejecutadas por las autoridades municipales de Tonalá, comentó que, si eventualmente Salvador González del Toro llegaba a ganar el amparo federal para regresar al cargo, sería preferible un Concejo Municipal. Más claro ni la luz del sol.
arana1@prodigy.net.mx |