Antonio Martínez Espinoza, tenía su propio taller de laminado y pintura en Tonalá.
Con los 3 mil pesos semanales que ganaba en promedio mantuvo a su esposa, María Segura, y a su hija Marlene, de 3 años, hasta que desde octubre comenzó a bajar el trabajo, y con él, sus ingresos.
Unos días antes de Navidad ya no aguantó. Se dio cuenta que en el último mes había ganado apenas 700 pesos, y de plano lo cerró, para abrirse paso en el mercado laboral informal, conformado en Jalisco por alrededor de 805 mil 662 personas, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.
Como pudo, habilitó su camioneta, de modelo atrasado, para salir en las tardes a vender tamales que él mismo prepara todas las mañanas. La receta la consiguió entre sus conocidos antes de cerrar su taller.
Ahora, el acotamiento del Camino a Matatlán es su lugar de trabajo, donde en promedio vende 35 tamales, de 7 pesos, en cuatro horas, además de champurrado. Sus ingresos rondan los 300 pesos al día.
Una situación similar vivió José Luis Muñoz, de 46 años de edad. Él fue uno de los 23 mil 139 empleados formales que quedaron sin trabajo en diciembre pasado en Jalisco, de acuerdo con información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Hasta hace un mes era empleado con acceso al IMSS. Trabajaba como chofer en una bodega de materiales para la construcción, donde ganaba mil 200 pesos por semana, pero ante la crisis su empresa recortó personal y él salió despedido.
Para sobrevivir vende pan dulce en una camioneta sobre Periférico, al cruce con Avenida Independencia, en Tonalá, y sus ingresos rondan los 900 pesos semanales. Con eso mantiene a los cuatro miembros de su familia.
"Por la necesidad, como no tenía otro recurso, he ido a empresas donde pido trabajo y no tienen lugar ahorita", contó Isidoro Luna Nájar, quien se dedica a vender sacudidores para carro en cruceros de la Ciudad, desde que lo despidieron de una empresa constructora.
¡Ojo!
805,662 trabajadores informales hay aproximadamente en Jalisco.
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