Es ya tradicional que en los años en que se llevan a efecto las elecciones de representación popular, los partidos políticos preparan y se disponen a presentar sus plataformas.
En una sociedad competitiva y comparativa como es la nuestra (Capitalista) un hombre o mujer son seres invalorables. Mas como civiles, valemos constitucionalmente Un Voto.
Un voto que se disputan los partidos políticos para que las contiendas electorales les sea Favorable. Así, de cara al año electoral 2009 desempolvan sus máscaras de redentores para que nosotros amabilísimos ciudadanos votemos por ellos.
El partido en el poder en turno y al calor de la euforia política exhiben y ofrecen formulas mágicas para resolver los problemas habidos y por haber. Y, en el año electorero, trabajan intensamente (Incluso a vapor) con el ánimo de convencer que son la opción mejor para gobernar.
Lo cierto es que pecaríamos de ingenuos si creyéramos que bastaría con ello, para hacer un juicio exacto, tan sólo porque en este año electorero se han puesto arduamente a trabajar. Creerlo de este modo, sería tanto (o tonto). Sería como pensar en aquel famoso borrico que tocó la flauta y tan sólo por ello, creería ser alumno de Mozart.
La verdad es que se necesita para estos tiempos, más que hacer alarde de gasto público, hacer un buen gobierno.
Hoy, y para el México del siglo XXI estas prácticas no son ya más suficientes. Cabe preguntarnos.
¿Qué es lo que debemos hacer los ciudadanos en el presente año electoral?
Asumir la responsabilidad de una elección madura, de hombres y mujeres con la mayoría de edad. Y, lo más importante, que por nuestra propia razón y, hagamos un análisis de todos los hechos del gobierno que padecemos. Es decir ¿Merecemos seguir viviendo bajo estas mismas circunstancias?
A cada uno de nosotros toca en turno, uno por uno, ó voto por voto, tomar esta decisión. Los ciudadanos de hoy conocemos la importancia que posee el poder de nuestro voto, a saber, el de ser arma revolucionaria para cambiar o conservar el régimen de gobierno.
Estoy absolutamente convencido de que nuestra voluntad es libre y que el fin de nuestra vida no es ser felices, sino merecer la felicidad, ¿te hace feliz el “gobierno del cambio” que actualmente nos rige a los mexicanos? Te invito a que serenamente reflexiones tu voto y con madurez y crítica profunda histórica, hagas el recuento de los daños o beneficios.
En tus manos está oficialmente la posibilidad de continuar o reformar y construir las instituciones del México del siglo XXI de forma pacífica con tu credencial IFE el 5 de julio del 2009.
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