Corría el año de 1922 y los pobladores de Puente Grande hacían sentir la necesidad de contar con un camino digno del progreso que se hacía cada vez más evidente en la zona. Eran los tiempos en los que el gobernador del estado, don José Guadalupe Zuno, emprendía obras que beneficiaban al estado.
Por su parte, el municipio de Tonalá se encontraba en franca recuperación política y administrativa tras haber sufrido el asesinato del presidente municipal Don Roberto Chávez, en la localidad de San Gaspar meses atrás. La recomposición del gobierno seguía en marcha, Tonalá ya comenzaba a recibir los beneficios económicos tras haber sido terminada la carretera que unía al poblado con San Pedro Tlaquepaque. Por ello y como una necesidad apremiante, algunos vecinos del poblado de Puente Grande, encabezados por el Sr. Gregorio Nuño y don Ignacio Díaz se unieron y decidieron acudir hasta la sede del gobierno municipal ante el cabildo para solicitar se les concediera a varios particulares de aquella delegación la realización del camino carretero que uniera Tonalá con Puente Grande. Esto sucedió un 19 de julio de 1922.
La petición baste decirlo era novedosa en todos los sentidos ya que proponía un nuevo trazo que circulaba a las orillas del poblado de Puente Grande, pasando por un costado de los cerros de La Punta y El Sanche hasta los límites con la Hacienda de Arroyo de Enmedio, como parte importante, este trazo venia a desplazar el antiguo camino nacional o camino real. Finalmente, la obra se terminaría hasta el año de 1936, es decir, 14 años después y que actualmente conocemos como la carretera libre a Zapotlanejo.
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