Los mejores políticos, los más exitosos se caracterizan por ser cínicos, insolentes, descarados, suelen mentir y ser hipócritas, además niegan verdades innegables y evidentes, piensan que nadie se da cuenta de sus locuras, “ahí les va un calambur”; -Yo loco, loco, y esa loquita- (Yo lo coloco y esa lo quita).
Los politiquerías y notas que se publican sobre ellos no hacen que corrijan sus conductas, “calambur”; -Te la digo, te la digo, te la vuelvo a repetir; te la digo veinte veces y no la sabes decir-. Como en todas las regiones y territorios mexicanos, en Tonalá de Hoy; tenemos problemas de corrupción, injusticia y conflictos y como mexicanos pagamos bastante caros, en medio de esta crisis que vivimos actualmente, “calambur”; -¡Ave!, César de Tonalá de Hoy. (A veces arde Tonalá de Hoy).
La mayoría de los habitantes, oriundos, naturales y nativos “Tecuexes” (Tonaltecas) son personas que se preocupan más, por tener que comer el día de mañana, no se preocupan por vestir ropa de marca, obsérvese que la mayor parte de la sociedad tonalteca pertenece a la clase media baja o muy baja; y además no toda la tropa, cuadrilla o multitud local tiene los mismos intereses, sin embargo a pesar de vivir a la expectativa!, los tonaltecas son al mismo tiempo más consumistas, apetecemos de todo, “calambur”; -¡Escapa, escapa!, que esto que te digo, aunque no te obligo, te abriga y te tapa-.
La política actual en Tonalá luce turbulenta por las elecciones ya pronto recientes; y saben que, -a veces la mejor medicina es reírnos!, Ahora resulta que los uniformes policiacos cuestan un ojo de la cara, -nos vamos a quedar tuertos- y esos mentados uniformes, atuendos, vestimentas, indumentarias y atavíos no duran una lavada, se deshacen en como la -sal en la sopa-, “calambur”; -Dicen que son de dos, pero sólo son de una-.
Que nos pasa!, piensan que estamos bizcos, que nuestra mente no mienta, que nuestros de dos no votan, “calambur”; -se hacen o son- se hace un son.
Ya lo veremos dijo un ciego que se hacía bisoño, y ya observaron a los militares que andan jugando a las guerritas con los narcos, -abusados- están matando a la perra, pero quedan los perritos!.
Y cuando los Tonaltecas están bien dormidos descansando, saltan como chinches en fiesta de sus camas, sobresaltados! -esas consternaciones, sustos y sobresaltos- son nada más porque las patrullas rondan las milenarias calles del Pueblo Madre de Guadalajara, y con sus ensordecedoras sirenas e incandescentes luces les avisan a los maleantes; aguas que aquí vamos por ustedes, córranles que los alcanzamos, -les dicen- “malandrines jijos de un” ya no festejen el cumpleaños de la Perla Tapatía. Hay que decirle a su mandamás que se venga a dormir al pueblo que vigila, para que salte, brinque, rebote y gire; igualito como nosotros, ya que todas las noches disfrutamos de tan sonora serenata; “calambur”; y sino como dijo San Juana: Good Bye My Life.
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