Es innegable que ya se está viviendo el proceso político en nuestro municipio alfarero de Tonalá. Por doquier se escuchan los nombres de los candidatos, de las personas que participarán en los diversos puestos, desde regidores hasta directores, jefes; las charlas de café, los amarres, las negociaciones, etc. Aquí, valdría la pena puntualizar varios aspectos los cuales deben estar presentes a la hora de decidirse por quien votar. 1º. Esta es una elección conjunta, es decir federal (se elige diputado federal) y local (Presidentes municipales y diputados). Esto quiere decir que habrá urnas espejo, es decir urnas diferentes para ambos tipos de votaciones. 2º. Desde luego, ya se está inundando todo el ambiente con trípticos, pendones, pintas de bardas y otras formas de expresión donde los candidatos quieran llamar la atención de la ciudadanía que es quien decidirá finalmente quienes son los ganadores y gobernarán el próximo trienio.
Ahora bien, en Tonalá habremos de observar una “elección de Estado”, es decir, quienes actualmente detentan el poder tratarán a toda costa de conservarlo, valiéndose de todos los medios posibles, desde las obras de relumbrón de últimas fechas, hasta las prácticas que criticaban antaño al partido tricolor como lo es la compra de votos (y conciencias), el prometer puestos públicos –aunque luego no se cumpla tal como lo hizo Jorge Vizcarra con muchos incautos- hasta hacer señalamientos personales hurgando en la vida privada de los candidatos, lo cual ya está en desuso, afortunadamente.
Ojalá y que en esta elección local y federal en Tonalá, priven la cordura, y las buenas y leales formas de hacer política, que haya debates entre los candidatos de todos los partidos, y que no se utilicen recursos públicos del gobierno para tratar de inclinar la balanza hacia tal o cual candidato. Hoy, ya estamos hartos de que la imagen de Tonalá salga, y muy seguido, en las primeras planas, pero de la nota roja: que si Vizcarra, Que Sigala, que si la piedra de la Campana, que los 3 Presidentes municipales, que si los jóvenes muertos y heridos en los bailes de banda, los cambios continuos de directores, que la bronca de Ordóñez contra el Sindicato, que la recomendación de CEDHJ a Tonalá por un multihomicidio, que si el robo del salario de los trabajadores, que si las coronas de muertos, que las camionetas quemadas, que si se van a contratar a 700 burócratas panistas más enviados por Rosales que vendrán a hacer nada, que si las obras inconclusas y malechas, que la falta de apoyo a los artesanos, que si esto, que aquello.
En fin, hoy más que nunca debemos razonar nuestro voto; no es posible que cuando por fin Tonalá cuenta con bastos recursos económicos, los que servirían para modernizarnos, se desperdicie impunemente el dinero en borracheras, contratación de “extranjeros” y pugnas internas.
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