En Tonalá, al menos en la zona centro del municipio, el ambiente todavía se siente de pueblo. Lo dicen sus propios habitantes: “Para ciudad, le falta mucho, mucho, pero muchos años luz”. Difícil cambiar de percepción, sobre todo porque los habitantes todavía tienen costumbres de pueblo, como Xisto Paredes Vázquez, de 92 años, quien espera que el nombramiento de Ciudad Tonalá sirva para que por fin pongan arbolitos que den sombra en las bancas de la plaza del centro, a donde él va a sentarse.
El jueves 26 de marzo, en sesión solemne del Congreso de Jalisco, celebrada en la Plaza Cihualpilli, Tonalá fue nombrada Ciudad y, aunque la mayoría de los habitantes de la villa alfarera está enterada de esta situación, no sabe en qué repercutirá: “Queremos ver primero, no sabemos qué va a pasar”, comentó Miguel Dueñas Medina, de 40 años y bolero en el centro. Otros tienen esperanzas de que con el cambio lleguen más turistas y, algunos, de que se incremente la seguridad en las calles, de preferencia por las noches, como dijo Luis Enrique, un estudiante de primaria de once años.
No todo es esperanza; hay quejas: “Nomás nos están perjudicando, no nos van a dejar trabajar. Tres de la tarde y pa’ fuera”, dijo molesto Ismael Flores Chávez, artesano del centro y que tiene su puesto en el tianguis del jueves y domingo. El día de la celebración, por órdenes del ayuntamiento, ningún local tenía permiso de estar montado desde esa hora. “Nos van a perjudicar, nos van a cobrar más impuestos […] Éste ayuntamiento es muy ignorante; el presidente [Agustín Ordóñez] no es apto, entró por palancas. Quiere quitar el tianguis… primero lo linchan”, aseguró el artesano: “Supuestamente estamos en un pueblito… en un cerro, pues. ¿Ciudad? Pues ¿dónde?...”.
Otros habitantes de la cuna alfarera más bien son escépticos: “Éste es un pueblo, pueblo. La gente es muy resistente al cambio y, como ejemplo, existe negativa a la pavimentación de una calle de aquí atrás, o la actitud de algunos conductores hacia los peatones o los demás automovilistas”, comentó Paty Martínez. “Para ciudad, le falta mucho, mucho, pero muchos años luz”, concluyó la también habitante de la que, desde el jueves, se denomina “ciudad”.
Primera impresión
Miguel Dueñas Medina
Bolero, 40 años
“Va a ser lo mismo. Tiene sólo tres caminos para llegar y todos saturados: Periférico, Río Nilo y autopista a Zapotlanejo”
Luis Enrique
Estudiante de primaria, 11 años
“Que haya más seguridad en las calles, más por las noches”
Ismael Flores Chávez
Artesano, 25 años
“Supuestamente estamos en un pueblito… en un cerro, pues. ¿Ciudad? Pues ¿dónde?…”
Paty Martínez
Vecina y estudiante de maestría en el ITESO
Para ciudad, le falta mucho, mucho, pero muchos años luz
El ambiente rural, con apenas algunos signos de urbanización, daba a Tonalá un aspecto de pequeño pueblito hasta antes de los años setenta del sigo XX, cuando comenzaron los ambiciosos planes de crecimiento: casas de adobe, población indígena, calles de tierra o de empedrado y burros conviviendo con los carros. La Cihualpilli del cerro (abajo) recuerda el regio pasado indígena de la comunidad. Aunque queden señas de la actual ciudad de 450 mil habitantes, es evidente el contraste con su densidad poblacional presente, para la que sirve de ejemplo la vasta Loma Dorada.