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El éxito de Guízar
Pedro Mellado. Mural.
Ironías de la vida y del destino. En la persecución del bien más preciado para su partido, el presidente estatal del PRI, Francisco Javier Guízar Macías, podría tener al mismo tiempo, y como consecuencia de la misma circunstancia, su más grande éxito y su más doloroso fracaso.
Sin proponérselo quizá, pero como consecuencia directa de sus errores, excesos, engaños, mentiras y una desmesurada ambición de poder, el presidente estatal del PRI logró algo que había sido la aspiración de los militantes de su partido en los últimos 14 años, luego de la derrota de febrero de 1995, que derivó en la pérdida de la Gubernatura de Jalisco.
Por fin Guízar Macías logró cohesionar con éxito a la mayoría de los militantes de su partido, pero él no podrá disfrutarlo porque el consenso mayoritario es en su contra, luego del madruguete que propinó a los principales candidatos a Alcaldes en la zona metropolitana, al confeccionar, a su muy personal y caprichoso gusto e interés, las planillas de regidores con las que se supone deberían gobernar en el supuesto caso de que ganaran los comicios del 5 de julio.
El problema para Guízar Macías es muy grave, pues un amplio segmento de los líderes y militantes de su partido reclamaron ayer su destitución o renuncia. Esa exigencia la comparten tanto quienes abiertamente lo dicen, como quienes presumen de su convenenciera institucionalidad y permanecen a la expectativa, del mismo modo que quienes actúan en forma medrosa y cauta y prefieren guardar silencio para no correr riesgos y no exponerse, aún cuando soterradamente prediquen que comparten la inconformidad de la mayoría.
Por lo pronto Guízar Macías ha perdido el bien más preciado al que puede aspirar un hombre: la fe en su palabra. Un importante número de líderes priistas ha expresado su desencanto, irritación, contrariedad, enojo, porque se sienten víctimas de un engaño, de una burla, de una traición, del abierto desprecio de quien hizo compromisos a diestra y siniestra y cumplió muy pocos.
Porque a Guízar Macías no sólo se le acusa de haber actuado en forma arbitraria y prepotente, también se le reprocha que en la integración de las listas finales de candidatos a regidores, las que subrepticiamente registró ante la autoridad electoral el 15 de abril, sembró la semilla de la discordia, los enconos y la división, al incorporar en ellas a algunos personajes que no tenían ni la simpatía, la anuencia, el aprecio, el reconocimiento de los candidatos a Alcaldes, al grado de que podrían convertirse en sus potenciales enemigos dentro del Gobierno municipal, en caso de que lo ganen.
En el corto plazo y en el ámbito local no parece haber futuro para Guízar Macías, a quien inclusive se le empiezan a acumular señalamiento muy serios y delicados, como el que formuló ayer el ex senador Omar Raymundo Gómez Flores, en el que pone en duda la transparencia, pertinencia y escrupulosidad con la que ha manejado el dinero del partido en Jalisco.
Los inconformes demandan que se nombre a un presidente estatal interino, que procure conciliar las discordias y superar las desconfianzas, para que reencauce las aspiraciones del PRI en busca del triunfo, pues pese a todo, la crisis que está viviendo el partido tricolor ha propiciado que la mayoría avance en el mismo sentido, aunque éste sea el de la protesta y el rechazo a las imposiciones cupulares de su dirigencia estatal.