La Plaza de Tonalá lucía hace tiempo un kiosco, jardines y una limpieza general que hoy no se ven por ningún lado.
Hace algún tiempo los domingos y días de fiesta se hacían reuniones en la plaza, con juegos, la serenata de la Banda Municipal que nunca faltaba, las familias enteras acudían a pasar un rato alegre en sana convivencia con todos los vecinos. Los visitantes que venían a comprar artesanía los domingos por la mañana se quedaban hasta la noche a escuchar las hermosas serenatas y a disfrutar un pueblito donde todos éramos como una sola familia. Ah que tiempos aquellos.
Hoy, la situación es completamente diferente, la plaza y el mercado lucen muy sucios, están llenos de basura, de animales de todo tipo, de pedigüeños, de comerciantes de artículos piratas que afean el lugar (algo muy similar ocurre en el Mercado de San Juan de Dios) para colmo, por las noches ya no tenemos la Banda Municipal sino sonsonetes estridentes que salen de los discos, la venta indiscriminada de comida, y cosas por el estilo que han originado la pérdida de la fisonomía del Tonalá de hace unos años y que la gente acuda cada vez menos.
Sería sano reacomodar a todos los vendedores en otro sitio, de hecho hace poco se hizo un intento y por algunos días lució hermosa la plaza, sin embargo las autoridades actuales permitieron que se volvieran a acomodar lo cual afea el lugar.
A mi casa vienen gentes con las que tengo relación desde hace medio siglo, y ellos me dicen que cada vez está peor la plaza y Tonalá en general; ya se perdió la paz y las buenas costumbres en muchos tonaltecas. Hoy las calles están para llorar, no puede uno transitar por las banquetas pues los comerciantes ponen su mercancía y no se aplican los reglamentos en general. Es difícil que las actuales autoridades hagan algo al respecto, por lo que no resta sino esperar a que las siguientes ahora sí cumplan con el arreglo de nuestro municipio.
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