No hay plazo que no se llegue ni fecha que no se cumpla, dice el dicho popular.
En el caso de las elecciones de 2009, se llegó el plazo y se cumplió la fecha, pero las cosas no deben quedar ahí porque, a partir del 6 de Julio, comenzó la etapa más importante del proceso: Hacer realidad las propuestas de campaña.
Dos son las vías para hacer que las palabras se vuelvan realidad: Una, la propia responsabilidad del presidente municipal electo y, la segunda, la presión ciudadana.
A reserva de analizar los casos de los diputados estatal y federal, es válido comenzar con el del presidente municipal, porque es el cargo más cercano a los habitantes de Tonalá.
El resultado no dejó lugar a dudas. Antonio Mateos obtuvo 19 mil votos más que su más cercano competidor, Carlos Burgara o Carlos Rodríguez, como se llame realmente el candidato del PAN. El PRI consiguió 54 mil votos por 35 mil del PAN, equivalentes al 46 y al 29 por ciento, respectivamente.
La realidad demuestra que sigue vigente el viejísimo principio consistente en que la mejor forma de hacer política es un buen gobierno. Y al revés, el mal gobierno es la manera más efectiva de destruir cualquier proyecto político.
La historia
El día primero de 2007 tomó posesión como presidente municipal de Tonalá Jorge Vizcarra. La verdad, las expectativas eran amplias y de buen augurio. En este mismo medio publicamos amplia entrevista con el joven político y sus expresiones eran de seguridad, confianza y ganas de hacer bien las cosas. Entre otras afirmaciones, Jorge comenzó por “dar el pésame” a sus amigos porque escogería a sus colaboradores entre las personas más capaces, no entre sus allegados por amistad. En su entusiasmo llegó a pronosticar que de la presidencia municipal de Tonalá se lanzaría a conquistar la gubernatura de Jalisco.
Desgraciadamente, la realidad dio al traste con tan ambiciosos proyectos. Jorge Vizcarra no terminó el primer año del trienio municipal. El Congreso del Estado lo destituyó para ser procesado penalmente por diversos delitos, el más grave de los cuales es la acusación de que estuvo involucrado en el homicidio de su compadre, amigo y socio Carlos Romo Guízar, director, a la sazón, de Mejoramiento Urbano, ocurrido en Febrero de 2007, a unas cuantas semanas de iniciada la administración municipal.
Además fue detenido y sujeto a proceso el poderoso secretario general del ayuntamiento, Ricardo Sigala, por presuntos delitos similares a los del ex presidente Jorge Vizcarra.
Una destitución más fue la del director de Seguridad Pública, Miguel Magaña Orozco, y la posterior orden de aprehensión en su contra. Está prófugo.
Otros funcionarios y empleados municipales también están presos bajo acusaciones diversas.
En resumen, la administración de Jorge Vizcarra Mayorga acabó en desastre.
Luego de complicadas y prolongadas negociaciones ante el presidente estatal del PAN, Eduardo Rosales, los grupos panistas en el seno del ayuntamiento de Tonalá no se pusieron de acuerdo y el dirigente tuvo que virtualmente imponer a Salvador González del Toro como sustituto de Jorge Vizcarra.
El comerciante de la Colonia Jalisco González del Toro duró en el cargo escasos dos meses del año 2008. Su aislamiento y la dura presión del grupo de regidores encabezado por Agustín Ordóñez dieron como resultado que en accidentada y desaseada sesión de ayuntamiento fuera destituido y sustituido por el propio Ordóñez.
La característica del tercer presidente municipal panista de Tonalá en el año y medio que va desde la caída de González del Toro ha sido el manejo discrecional e irregular de la administración municipal, principalmente en cuestión de dinero.
Agustín Ordóñez y allegados que lo acompañan en el control de los asuntos municipales se han distanciado de varios de sus propios compañeros regidores panistas, de importante sector del panismo de Tonalá y de la sociedad en general, a pesar de los repetidos señalamientos de abusos y errores. El presidente municipal llegó a decir que la ciudadanía olvida las cosas en cuanto recibe servicios en su domicilio. El joven funcionario desestimó a la sociedad y minimizó las críticas a su gobierno. En el pecado llevó la penitencia. El 5 de Julio de 2009, la ciudadanía le pasó la factura en las urnas de votación.
Los 17 puntos porcentuales de diferencia entre quien ganó y el segundo lugar de las elecciones municipales del primer domingo de Julio de 2009 hablan por sí mismas. Cerrar los ojos a la realidad equivale a seguir tropezando con la misma piedra deliberadamente.
Seguramente la situación nacional y la estatal influyeron en el resultado electoral en Tonalá, pero la conducta de las autoridades municipales en los dos años y medio recientes es la causa principal de que la población mayoritariamente haya votado por el cambio.
La lección
El 5 de Julio de 2009 ya es historia, pero la lección tiene que servir al presidente electo Antonio Mateos y a quienes lo acompañarán en el gobierno municipal, incluyendo, por supuesto, a los regidores de los partidos minoritarios.
Tonalá para seis años de salir en las primeras páginas de los periódicos y de ocupar espacios prominentes en los medios electrónicos, desgraciadamente, por los escándalos y errores de sus autoridades municipales.
Mateos Nuño está frente a la oportunidad de darle vuelta a la página y demostrar que sí se puede hacer bien las cosas con un mínimo de tomar en cuenta a la sociedad.
Tonalá es un municipio urgido de obras y servicios que mejoren el nivel de vida de sus habitantes. Las calles, calzadas municipales y las vías de comunicación interregionales son escasas y están en muy mal estado. Urge de toda urgencia un plan de rehabilitación, mejoramiento y apertura de vialidades. La basura está por todas partes, dentro y fuera de las comunidades. Los fraccionamientos habitacionales sin servicios e infraestructura adecuados proliferan como hongos en tiempo de aguas. Las aguas negras y la contaminación del aire deterioran el medio ambiente en forma muy, pero muy grave.
En fin, los pendientes forman una larga lista de necesidades que Antonio Mateos y su equipo tienen que atacar desde el primer día de su administración que, además, terminará antes de Diciembre de 2012, por ajustes del calendario electoral.
Toño Mateos no puede ignorar que ganó, más por los malos resultados de la administración del PAN, que por la confianza que la gente le tiene al PRI. Actuar como si el PRI fuera lo máximo y como si la sociedad fuera a desentenderse de lo que haga o deje de hacer, equivaldría a no aprender de la historia y volver a cometer los errores que en el pasado le han costado perder el poder al partido tricolor.
¡Aguas! La sociedad no es la misma de hace años. A los problemas de hoy, soluciones de hoy.
Poner orden en el seno de la administración municipal no será fácil, porque, comenzando con el dinero, el enorme presupuesto que manejó el gobierno en los tres años en curso fue prácticamente dilapidado y, según los indicios evidentes, ilegalmente gastado en varios casos.
Sin que Antonio Mateos cometa el error de concentrarse obsesivamente en fincar responsabilidades a Vizcarra, González y Ordóñez, su preocupación mayor deberá ser organizar el aparato gubernamental; sanear las finanzas; adelgazar el obeso cuerpo burocrático; contratar personas responsables y preparadas DE TONALA para que le ayuden en la administración, y, sobre todo, ser transparente en el manejo del ayuntamiento.
La sociedad oye, ve y actúa como nunca antes, según quedó demostrado en las elecciones del 5 de Julio de 2009.
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