Transformar el “yo pienso en actividad creadora es el reto de la Democracia en el México del siglo XXI.
Al Rico y Poderoso es fácil de vencer siempre y cuando se vea amenazado de perder sus intereses.
El problema es que el Pueblo como tal, no se hace notar, o sentir y. Tampoco cree en el poder ciudadano de la Unidad Nacional.
A decir verdad, México históricamente sólo ha sufrido un cambio radical en su estructura y su sistema, el cual es a saber, el de la Etapa de la Conquista por los españoles.
Luego, como pueblo, hemos sufrido dos procesos importantes: el de Reforma y el de la Revolución Mexicana y.
A partir de estos nos hace falta por construir otro cambio que corresponda a la transición democrática del País.
En el México del siglo XXI, en el que vivimos todos hombres y mujeres de carne y hueso, sólo hemos enfrentado “cambios” de alternancia en el poder y. Los cambios ciertamente revolucionarios en su estructura y su sistema están por suceder.
¿Por qué no se ha podido continuar con el proceso de la Revolución Mexicana en pleno siglo XXI?
Primero, por que la clase política que sustenta el poder en México le responde por completo, y se encuentra al servicio de los intereses, de la clase empresarial. Ambos sectores, se encuentran unidos y dispuestos a permanecer así, por sus propios intereses y necesidades es decir, por su bienestar de más poder y más riqueza. Lo que hace posible el ponerse siempre de acuerdo en defenderse en contra de lo que pueda amenazar sus intereses.
El Pueblo por su parte, sabemos que no tiene poder político y tampoco poder económico.
Pero si tiene la posibilidad, por su propia voluntad, de creer que un cambio continuo revolucionario, es posible y. Lo más sorprendente de ello es que su costo no tiene que ver con la riqueza y el poder temporal.
Al Pueblo le basta con mantenerse Unidos. Por su fe y la Esperanza, los cuales conocemos son valores puros. Valores que por sí mismos jamás, la clase que ostenta el poder y la Riqueza podrían quitarle al Pueblo de México.
“El Pueblo Unido, jamás será vencido”. Por tal motivo como entidad orgánica viva (pueblo) necesitamos urgentemente comenzar a creer para poder crear las condiciones reales del cambio; hacia una transición democrática del país.
Para continuar con la Rueda revolucionaria de la Historia contemporánea se requiere:
1. Comenzar a creer en las virtudes Políticas de la Democracia.
2. Comenzar a creer en el Poder de la Unidad ciudadana.
El intento por cultivar estas creencias con una fe viva, nos brinda la esperanza de construir un México más justo y equilibrado.
Pienso y estoy convencido que en la práctica de los dos puntos anteriores como pueblo y entidad nacional, nada se pierde. Muy por lo contrario tenemos todo por ganar. El principal obstáculo que veo, es que la mayoría de nosotros como mexicanos no lo creemos así. Y, por lo tanto, tampoco lo sabemos.
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